Actualizado hace: 18 minutos
MONTAJE EL CINE AL DÍA
G.I. JOE 2

Al final me quedé pensando en el pobre Comandante Cobra, tanto trabajo, tanta prisión, tanto satélite dispuesto a destruir el mundo y el hombre no pudo ni siquiera mudarse a la Casa Blanca. Su plan maligno funcionó durante quince minutos o menos, apenas izaban la bandera negra con la cobra roja, apenas se proclamaba líder del planeta y les pedía a los otros líderes extrema fidelidad a cambio de perdonarles la vida, cuando ya los G.I. Joe le aguaban la fiesta, igual que en los dibujos animados.

Domingo 31 Marzo 2013 | 00:00

Así como el Comandante Cobra salió de la batalla, caminando tranquilo y con las manos detrás de la espalda, algo frustrado y algo aburrido, pensando que tal vez la próxima vez le vaya mejor mientras se dirigía a un helicóptero que ni siquiera disparó, así salí yo del cine. Hace unos años, cuando estrenaron la primera parte, quedé gratamente sorprendido: había visto una buena película de acción, de bajo contenido nutricional, es cierto, pero de coreografías asombrosas y secuencias de combate muy bien logradas. Estaba también el elemento nostalgia, todos esos años que de niño le entregué a la serie, todos esos muñecos que tenía regados por el cuarto, en pocas palabras, toda una vida. Esa primera película me convenció, me emocionó muchísimo ver a esos personajes en acción, reconocer sus trajes y sus vehículos, y de paso hacer gestos con las manos como si fuese yo quien estuviera disparándole a los malos. Pero esta vez aflojaron. Ni siquiera voy a hablar de los diálogos o de la trama porque hasta el mínimo de intriga que se requiere para contar una historia está hecho a un lado, abandonado por el afán de acelerar la balacera que, en honor a la verdad, no está tan buena. Nos queda, diría yo, una gran pelea entre ninjas que vuelan de un lado al otro en una cordillera, durante la cual Snake Eyes “secuestra” o más bien “recluta” a Storm Shadow. Eso y Jonathan Pryce haciendo de Presidente de los Estados Unidos, tanto del verdadero como del impostor que lleva a cabo los planes de Cobra. Pryce es el único actor entre tanto atleta, el único que fue a trabajar y no sólo a cobrar y hacerse famoso.   
 
Me encantaría poder ver este tipo de películas con los ojos de un niño y no fijarme en ninguna grieta o falta de lógica,  sólo esperar que las explosiones se sucedan y que cada una sea más potente y destructiva que la anterior. Cuando veía G.I. Joe en dibujos animados me bastaba con que ganaran los buenos para darme por servido y sentirme seguro y protegido en el mundo libre. La vida solía ser mucho más simple.         
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