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Pepe Miguel Mosquera Z.

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Pepe Miguel Mosquera Z.

¿Cómo se gana un juicio?

POR Pepe Miguel Mosquera Z.

Domingo 16 Septiembre 2012 | 00:00

La finalidad de este editorial es tratar de encontrar junto a ustedes la manera casi indescifrable de obtener la estricta aplicación de la Ley sin ceder en el intento, entendiendo por “ceder” a no doblegar en los principios, actitudes o tendencia política.

Sucede que últimamente es un verdadero vía crucis litigar en un juicio, porque luego de varios concursos de méritos y evaluaciones de desempeño el criterio de los administradores de justicia viene siendo muy particular, casi inexplicable.
No se puede ocultar el auge criminal en estos últimos meses, lo que ha hecho que el Estado, al parecer, dicte como política criminal la mano dura contra el crimen organizado, con la finalidad de disminuir la alarma social; pero tampoco es menos cierto que no todos los denunciados son culpables, peor considerando el supuesto garantismo en el que vivimos. Cada vez es más difícil encontrar un sobreseimiento o sentencia  donde se ratifique el estado de inocencia de una persona, porque al parecer la orden es acusar a diestra y siniestra, con el afán de llegar a sentencias condenatorias creyendo equivocadamente que con esto llegaremos a vivir en el ansiado paraíso, dejando aclarado que no estoy pidiendo libertad para asesinos o traficantes comprobados, sino más bien tratando de quitar la etiqueta de que todo procesado debe ser finalmente condenado. Esta conducta lo que conseguirá es una sobrecarga de denuncias, pensando que todos los jueces van acusar hasta llevar a los procesados a juicio y finalmente condenarlos. Me atrevería a decir que desde las evaluaciones de rendimiento y concursos, el porcentaje de sobreseimientos o sentencias que ratifiquen la inocencia son mínimas.
A quienes ejercemos el derecho litigando a diario produce impotencia saber que a pesar de innumerables argumentos jurídicos y pruebas un juez, que ni siquiera se digna a escuchar la audiencia, decide por “mérito de lo actuado” llamar a juicio bajo la hipótesis que se puede defender en la audiencia de Juicio; estamos viviendo lo que Manzini denominó la “presunción de culpabilidad”, en donde el sobreseimiento es una blasfemia.
Un amigo al comentarle mi intención de escribir este artículo advirtió sobre los posibles efectos que podría causar, pero él mismo se contestó “pero, algo peor de lo que vivimos no puede existir”. Al finalizar les comparto una reflexión del Dr. Jorge Zavala Egas en su libro “El Leviatán Judicial”: “Para un régimen totalitario los jueces, que con independencia, resuelven los litigios vinculados solo a Derecho son un estorbo, una muralla contentiva… la independencia del poder judicial y la imparcialidad de los jueces son sacrificadas por la voluntaria sumisión al salario del miedo o de la prebenda funcionarial”.

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