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No solo de pan vive el hombre
No solo de pan vive el hombre
Por: Alexandra Cevallos Castro
engoroy@yahoo.com

Domingo 19 Agosto 2012 | 00:00

Antes de que importaran el trigo, aquí en América no se comía pan. ¿Por qué comemos pan en el desayuno? Desde hace décadas nos han inculcado que eso es lo que se debe comer. ¿Quién? Nuestros cómodos padres y los medios de prensa, televisión, las películas, las revistas.

¿Por qué?  Enriquece a mucha gente:  Los importadores, las molineras, los que siembran trigo, los distribuidores, los transportistas y bastante menos a los panaderos.

Los panaderos que se levantan muy, muy temprano en la mañana para hacer que la ciudad se llene de ese aroma increíblemente evocador, subyugante que tiene el pan recién horneado.  Ellos llenan los bolsillos  de los que venden harina y todos los otros elementos que se usan, además de electricidad y gas, y en ocasiones leña o carbón.  Estos especialistas de la gastronomía son dedicados y sacrificados.
No tengo nada contra el pan, claro que engorda si se come en exceso y hace daño cuando se tiene dolencias en las cuales se restringe la ingesta de carbohidratos (ese veneno que a todos nos encanta y que lo comemos aunque nos mate), pero estamos perdiendo nuestras costumbres ancestrales poco a poco. 
¿Qué se come todavía en el área rural para desayuno?  Plátano o maduro  asado en el horno de leña, o yuca, o tortillas de maíz con queso o chicharrón o bolas (no bolones como dicen fuera de nuestra provincia) de maní o queso o chicharrón;  también se come fritada con patacones, o lo más rico y distintivo de los comedores de carretera: seco de carne o el inefable hígado, platos calientitos con ese arroz oloroso que lo lleva a uno a planos superiores.
Comamos pan, pero volvamos a nuestros ancestros consumiendo plátano, maduro, yuca, arroz y todas esas delicias nuestras.
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