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Por quien siguen tocando las campanas
Por quien siguen tocando las campanas
Por: Lenin Delgado Rodríguez

Sábado 18 Agosto 2012 | 00:00

La noticia se regó como polvorín en todo el Ecuador. Aquello ocurrió el día cuando murió Horacio Hidrovo Peñaherrera: el hombre, el soñador, el bohemio, el tenista, el poeta, el profesor, el exalcalde, el amigo leal.

 

Se movieron las plumas, el pensamiento voló; las campanas del corazón siguen y seguirán tocando hasta cuando se acabe la cuerda. Estoy seguro que en no mucho tiempo algún músico compondrá una canción inédita dedicada al gran bardo, soñador, preñado de grandes ilusiones. El país entero sigue de duelo, ese duelo que nadie podrá quitárnoslo.  El Ruiseñor quien nunca dijo no, cuando había que levantar la bandera por la lucha de la injusticia. Vendrán las estaciones, habrá calor, lluvias, las aguas de los ríos subirán; pero sus escritos nunca sucumbirán. Mi maestro del colegio y la universidad, quien en clases, para romper el hielo nos decía: “Pendejo el que presta un libro y más pendejo el que lo devuelve”, en uno de sus libros nos cuenta que una de las mejores promociones del colegio Olmedo fue la nuestra, la del año sesenta. No se equivocó. Nuestra promoción tiene aún compañeros quienes han ostentado dignidades públicas sobresalientes. Lavoisier dijo: “en la naturaleza nada se destruye, todo se transforma”; y Horacio no está destruido, se ha transformado en parte de la naturaleza.  Alguien, cuyo nombre no recuerdo, dijo: “Nunca nos bañamos dos veces en las mismas aguas del mismo río”, pero Horacio sí tuvo la oportunidad de hacerlo, cuando sus cenizas fueron arrojadas al río Portoviejo. Los que formamos la legión de la Confraternidad Natividad Robles de Mendoza, seguimos unidos  al dolor que embarga a la familia ilustre de nuestro querido profesor y amigo Horacio Hidrovo Peñaherrera. 
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