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Arturo Ceballos Delgado

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Arturo Ceballos Delgado

El genio de la lámpara

POR Arturo Ceballos Delgado

Viernes 10 Agosto 2012 | 00:00

El genio de la lámpara, en esta hora de la pretemporada de elecciones, se encuentra en las mentes de los candidatos a ocupar importantes puestos públicos, se les viene a la febril y desazonada mente invocar sus poderes para hacernos creer que los graves y difíciles problemas que afectan al país, como la inseguridad, el sicariato, la injusticia, la pobreza, la salud, la educación etc., etc., se pueden solucionar con un soplo.

A estos novatos de la política ecuatoriana, como también a los viejos y destemplados e irrisorios políticos de ingrata recordación, los vemos en los modernos estudios de la radio, la televisión y también en las oficinas de los dueños de la prensa escrita, pregonando sus soluciones para un mejor Ecuador, portando ingeniosos nombres que aluden a la solución de los problemas y una oratoria más machacada que un puré de papas. Nada nuevo en esta perorata llena de propuestas demagógicas, insulsas faltas de ingenio y originalidad; nada concreto, lleno de generalidades de las que ya estamos hartos y hostigados de escuchar. Charlatanes de oficio que creen que la desigualdad, la pobreza, el desempleo que afectan a sociedades más fuertes y sofisticadas que la nuestra, más desarrollados, con más recursos y mejores leyes, no las pueden solucionar, estos mentirosos de oficio ya tienen la cura: un llamado al genio, un puf y problema resuelto.
No ayuda en nada la desunión que nos atrapa y nos ha atrapado desde tiempos inmemoriales, diríamos, desde que se fundó la República; tres sociedades distintas en tres diferentes sitios geográficos: la Costa, la Sierra y el Oriente; cada cual pujando por su predominio, mas nunca mirando y estimulando una unidad nacional que nos cobije a todos por igual. Pero el egoísmo institucionalizado, el desorden, la anarquía, ligado en  unos pocos al defecto genético, del hurto y la rapiña, hace que  nuestra sociedad sea prácticamente ingobernable, predomina la envidia, la ausencia de  solidaridad y patriotismo; cada uno por su lado cuidando lo suyo y a la hora de servir lo que les viene en mente es servirse, esto, hablando de la abundancia de deshonestos y corruptos burócratas.
 Debo mencionar que como en toda sociedad hay gente culta y honesta, no todo esta perdido; hay personas que se despojan  y se sacrifican en bien del prójimo; hay los bien intencionados que nos hacen creer que aún hay chance para mejorar, para surgir, florecer y poder vivir en paz y armonía si todos emulamos e imitamos el ejemplo de los buenos, de los honestos y desinteresados. <
 

 

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