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Historia
Un clarín resonó en américa

Si los patriotas del siglo XIX hubieran tenido la tecnología de comunicación actual, redes sociales incluidas, seguramente la independencia se habría logrado en pocos meses, en vez de esperar varios años, como sucedió.

Viernes 10 Agosto 2012 | 00:00

Contando desde el 10 de agosto de 1809, el proceso de la Independencia de Ecuador solo pudo concluirse trece años más tarde, en la Batalla del Pichincha del 24 de mayo de 1822. La dificultad en las comunicaciones influyó mucho. El movimiento independentista fue continental -subcontinental en el caso de Sudamérica-, ya que cualquier intento aislado hubiera estado condenado al fracaso. Es por ello que las rebeliones, desde las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) en el sur, hasta la Gran Colombia (Ecuador, Colombia y Venezuela) en el norte, se sucedieron con pocos años de diferencia. Pero el Primer Grito de Independencia de los patriotas quiteños fue, de todos modos, el punto de partida, el toque de clarín que resonó de norte a sur de Sudamérica. 
 
EN CONTEXTO. Los hechos no suceden aisladamente. Para leer la historia se debe hacer en un contexto y tomando en cuenta los antecedentes. Desde finales de 1808, Napoleón Bonaparte empezó a extender el Primer Imperio Francés por Europa. En este marco, el rey Fernando VII fue apresado por Napoleón, lo que desembocó en la guerra de independencia española, entre los realistas que querían a Fernando VII y los que tenían ideas republicanas. Las ideas de libertad en América vieron entonces una buena oportunidad.
 
INQUIETUD CRIOLLA. En el Quito de 1809 existía inquietud, por la pasividad del presidente de la Real Audiencia, el conde Ruiz de Castilla Manuel Urriez. La nobleza criolla decidió crear una Junta Suprema que “gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro legítimo soberano, el señor don Fernando Séptimo (...) mientras Su Majestad recupere la Península o viniere a imperar en América (extracto del Acta de la Constitución Quiteña de 1809). La Junta cesó en sus funciones a Urriez y juró lealtad al rey Fernando VII y a la Iglesia Católica, rechazó la invasión de Bonaparte y lo desconoció como autoridad. Esta era la gran preocupación: que Francia controlara España y, consecuentemente, hiciera lo mismo con América. Había razones económicas, ya que con Fernando VII se estaba dando mayor apertura al mercado americano y esto era beneficioso.
Sin embargo, en los Virreinatos de Bogotá y Lima la noticia del 10 de agosto de 1809 en Quito se interpretó como un intenso de insurrección.
 
ACCIÓN HEROICA. La falta de apoyo del resto de provincias fue la ingrata sorpresa para los patriotas quiteños. Los líderes de la Junta de Gobierno fueron apresados y casi un año después, el 2 de agosto de 1810, un grupo de soldados y simpatizantes los liberó, lo que llevó a la muerte de los insurrectos por parte de fuerzas militares españolas. Quito y el resto de la América española buscaban igualdad y autonomía, no tanto independencia, si bien las ideas libertarias no tardaron en surgir y afianzarse, en un proceso que luego se tornó irreversible. El proceso de libertad en Ecuador y en otros países recibió el impulso de dos hombres: Eugenio Espejo y el venezolano Francisco de Miranda.  <
 
Los rostros de la gesta histórica
 
Xavier Ascázubi
Este patriota quiteño tuvo una importante actuación el 10 de agosto de 1809.
Recibió de la Junta Soberana de Quito el grado de Teniente Coronel, y al mando de un pequeño ejército marchó hacia el norte de Quito para intentar detener a las fuerzas represoras realistas que venían de Nueva Granada. Los quiteños fueron vencidos y, capturado y encerrado en los calabozos del Cuartel Real de Lima, fue muerto el 2 de agosto de 1810.  <
 
Manuela Cañizares 
Nació en Quito el 27 de agosto de 1769 y murió en la misma ciudad el 15 de diciembre de 1814. En su casa se reunió el grupo de patriotas que declaró la independencia de la Real Audiencia de Quito.
Ella impulsó a los patriotas a dar la proclama revolucionaria. 
Tuvo una gran amistad con Manuel Rodríguez de Quiroga, por quien sentía mucha admiración y estima, lo que la llevó a apoyar la cauda independentista. <
 
Juan Pío Montúfar 
Fue quien presidió la primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito en 1809, precursora en la Independencia de Ecuador.
Nació en Quito en el seno de una de las familias locales más importantes e influyentes de la época. Su padre fue el funcionario español Juan Pío Montúfar y Frasso, nacido en Granada. Sofocada la supuesta insurrección, su nombre fue ubicado en la lista de traidores que debían ser apresados por las fuerzas españolas.  <
 
José Cuero y Caicedo 
Fue un prelado quiteño nacido en la ciudad de Cali (algunos sostienen que nació en Popayán), Colombia, el 11 de septiembre de 1735, hijo de Fernando Cuero y Pérez y de Bernabela Caicedo y Jiménez. Ya como obispo perteneció a la célebre sociedad "Escuela de la Concordia", formada con el secreto objeto de propagar ideas políticas. 
Fue nombrado Vicepresidente de la Junta Soberana de Gobierno que se conformó. <
 
Juan de Dios Morales 
Patriota y también mártir quiteño que nació en Río Negro, Antioquia, Nueva Granada (Colombia), el 13 de abril de 1767. 
Era hijo del Sargento Mayor Juan de Dios Morales y de Juana Leonín de Estrada. Fue uno de los miembros más importantes de la gesta del 10 de agosto de 1809, y en la noche previa, asistió a casa de Manuela Cañizares y firmó la nota en la que se comunicó al Presidente de la Audiencia de Quito que cesaba en sus funciones. <
 
Manuel de Quiroga
Patriota quiteño nacido -según lo que él mismo decía- en la "ciudad de la Plata", es decir Chuquisaca, hoy Sucre, capital de Bolivia. 
Convertido en uno de los pilares más importantes del movimiento revolucionario de Quito, asistió a todas las reuniones que se celebraron en casa de Manuela Cañizares, y su participación fue muy importante para llevar a feliz término la Revolución del 10 de agosto de 1809. <
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