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FAMILIA

Cómo ser buenos padres

Martes 07 Agosto 2012 | 00:00

José y Vanessa Rodríguez consideran que han cumplido con éxito el reto de ser padres. Para la pareja es indispensable darles amor a los pequeños y que aprendan de sus buenos ejemplos.

Los Rodríguez tienen dos niños y una niña, de entre 2 y 6 años. Ellos comentan que lo primero que se debe practicar para ser buenos padres es enseñarles respeto a los infantes y darles amor. 
La psicóloga Marleny Arias Pinargote menciona que para entender  lo que es ser padre y madre, se debe tomar en cuenta que el amor, la comprensión y la comunicación profunda son indispensables para que fluya bien la relación entre padres e hijos. 
También es importante que los adultos se pongan en el lugar de los niños para entender un poco sus problemas. "Se deben combinar el yo padre, yo adulto, y yo joven, para poder encontrar el éxito", indica la psicóloga.
La profesional añade que existen 5 reglas de oro para facilitar la tarea de ser padres. La primera regla es la ejemplaridad. "De mil palabras que escucha el niño, se le queda el 10 por ciento, pero si ve al padre hacer cosas positivas, aprenderá de una mejor manera", dice.  
La ley de la disciplina es también parte de la lista. Un padre debe explicarle al niño desde pequeño las reglas del hogar. No debe dejarse llevar por el sentimentalismo y ser permisivo con el infante o el adolescente. 
La tercera regla es la del amor incondicional. Se le debe demostrar el amor con acciones, más que con palabras. Los padres nunca deben  dejar de acariciar a los niños, reconocer sus virtudes, y no comparar a un hijo con otro. 
La cuarta ley se refiere a la comunicación profunda. Es decir que los hijos deben tener la suficiente confianza para contarles a sus padres los problemas e inquietudes.

La última ley es la de la espiritualidad. Por ella, los padres deben comprender que los hijos forman parte de la familia, y que es fundamental que ellos reciban amor, para permanecer unidos. < 


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Preparémonos para recibir a Francisco

PARA TI, JOVEN. | 03:00 Francisco, amigo, el Ecuador está contigo. Francisco, no dejes de venir a pesar de que en nuestro país no estamos haciendo lo que deberíamos hacer para recibirte con fe. ¿Por qué digo esto? Miramos la tele, los periódicos, escuchamos la radio y con qué nos encontramos, de nuevo la eterna pelea de unos políticos con otros. Del gobierno nacional contra ciertos gobiernos locales. ¿Hasta cuándo ecuatorianos somos incapaces de llegar a acuerdos mínimos de respeto, justicia y unidad? Pensemos en el país y no en nuestros intereses particulares. Seamos sinceros en nuestras verdaderas intenciones y comencemos a caminar hacia un horizonte común. Todos vivimos en este mismo sector del mundo, que ha sido privilegiado con muchas riquezas naturales, cuidémoslas y ayudémonos. Francisco, así somos. No cambies tu ruta, no te dejes manipular y ayúdanos a escuchar tu palabra y llegue al corazón, que produzca el efecto que debe producir, que sacuda nuestro interior y nos hagas reaccionar, para despertar y ser actores y no reactores de una vida espiritual que debe producir fraternidad, justicia y paz. Bienvenido, papa Francisco. Y tú nos has pedido que recemos por ti, lo haremos, pero por favor, no dejes de rezar por nosotros. Oremos: Oh Dios Padre, Dios de la misericordia, mi Padre y Señor. Te doy gracias por tantos beneficios que nos das cada día. No dudo en reconocer que jamás te cansas de perdonar. Este amor incondicional es fuente de inagotable libertad y esperanza. Hoy que nuestro país se prepara para recibir a tu enviado, el papa Francisco, te pido por mí, por mi pueblo, por mi país, para que respondamos con alegría a este amor que nos das. Danos el coraje para derribar las barreras entre nosotros. Danos el coraje de colaborar contigo en recuperar la alegría del Evangelio, para ofrecer tu misericordia a todos los hombres y mujeres. Que seamos capaces de tender puentes de unidad, justicia y esperanza, que podamos presentar un Cristo vivo, que su mensaje sea fuente de gozo para todos. Amén.