Actualizado hace: 58 minutos
Otro Ecuador es posible
Otro Ecuador es posible
Por: Luis Herrería
luisherreria@gye.satnet.net

Sábado 28 Julio 2012 | 00:00

Cuando nuestro país se precipita en forma vertiginosa hacia los ignotos parajes de las tinieblas, por obra de cinco años del esoterismo de una secta que divaga por el entontecimiento de una repudiable megalomanía, aparece refulgente Guillermo Lasso Mendoza como un soplo suave y apacible que significa una esperanza de mejores días para un Ecuador sometido por el despotismo, la ramplonería, la improvisación, el boato, la corrupción y todas aquellas manifestaciones aberrantes que impiden una buena gobernanza por parte de quienes nunca entendieron que el bienestar de un Estado se logra a través del crecimiento medido no solo en términos económicos, sino también conjugando valores éticos, sociológicos, étnicos, jurídicos, ínsitos en la vertebración democrática y el desarrollo sostenible.

 

Allí encontramos las diferencias vitales entre el caudillismo y el liderazgo. Mientras el caudillo es el ejercicio de un mando de naturaleza personal antes que institucional; el líder es aquel personaje que genera sinceridad, una mezcla de afecto por la masa, de solidaridad con sus quebrantos, de vocación de ayudarla y de renunciamiento a su comodidad personal.
Guillermo Lasso Mendoza, uno de los representantes de la clase media ecuatoriana, es un auténtico líder. Su blasón radica en las prácticas de buena crianza enseñadas por un padre, empleado sin mácula, y una madre, ejemplo de virtudes. Su fortuna no se afinca exclusivamente en el capital que hubiese logrado de manera esforzada y honesta, sino que los bienes más preciados lo constituyen una familia numerosa y unida, en donde tienen un sitial merecido su digna esposa y sus extraordinarios hijos.
Guillermo Lasso es un autodidacta de gran talento, experto en temas económicos, convencido de que el trabajo, la educación, la salud, entre otros, son los pilares en que descansa el progreso de los pueblos. Como me honro con la amistad de Guillermo, puedo sostener sin vacilación que al intervenir como candidato a la Presidencia de la República lo anima un solo interés: servir a los ciudadanos ecuatorianos para que obtengan un futuro mejor, en un país que se encuentra pletórico de riqueza geográfica y humana, en donde es posible que sirvan de modelo de prosperidad para toda América Latina, y no como ocurre actualmente en donde la falta de empleo, de vivienda, de medicinas, de honradez, junto con el desprecio absoluto al ordenamiento jurídico nacional e internacional, haya ubicado a nuestro país en la lista de los que auspician el terrorismo mundial.
De forma tal que si queremos un Ecuador diferente al imperio del caos, la perfidia y la desvergüenza en que nos han enclaustrado y que genera el repudio de las naciones civilizadas, entonces ha llegado el momento de escoger `por el indispensable cambio que signifique la recuperación del honor nacional.<
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