Actualizado hace: 1 hora 55 minutos
José Vicente Delgado Alcívar
Los consensos

Desde 1979, en que empezó el último período democrático en nuestro país, se ha utilizado por parte de los partidos políticos y/o sus dirigentes por sí y para sí, el tema de que había que consensuar entre ellos alguna ley y su puesta en vigencia, y de repente se aprobaban leyes a favor de: un pequeño grupo de empresarios, grupo político o hasta para boato de una ciudad.

Jueves 19 Julio 2012 | 00:00


De tal suerte que el producto que se obtenía de estos consensos siempre constituyó una agresión al mismo pueblo que los elegía, ya que no se reunían para discutir a favor de este, sino para conseguir una mejor tajada en el reparto del producto obtenido con la aplicación de la ley de nuestra referencia, este sí era un acto democrático con el más auténtico goce de libertad.
Este ilegítimo, injusto y corrupto reparto de la riqueza del país fue una práctica común de todos los gobiernos que se sucedieron en las últimas décadas, pero el pueblo-pueblo ecuatoriano, ya al finalizar el gobierno de León Febres Cordero empezó a dar muestras de cansancio e impaciencia,  pues antes de finalizar el gobierno de Rodrigo Borja se manifestó en las calles.
Podemos decir que desde aquí empezó el proceso de la revolución ciudadana, ya que en más las multitudinarias manifestaciones, que eran en demanda de cambios en la administración pública por parte de los presidentes y sus ministros, fueron aprovechadas por las cúpulas de los partidos políticos para desde los congresos, en consenso con las cúpulas militares, botar presidentes.
Desde luego, esta cesación de funciones presidenciales, era muy bien planificada y censurada para poner en Carondelet a quien le permitiera al Partido Social Cristiano hacerse cargo del disfrute de los negocios del Estado ecuatoriano, cosa que hizo durante 18 años hasta el 2006 inclusive, ya que antes hicieron lo mismo: la Democracia Popular, el CFP, las dictaduras, los velasquismos, el CID, Galo Plaza, etc.
Cabe indicar que siempre los encargados del poder tenían que obedecer consignas de los mismos grupos, a quienes nunca les importó el país ni su gente, ya que les imponían nombramientos de ministros, de subsecretarios, de gerentes o directores ejecutivos de  institutos nacionales, son los mismos que ahora reclaman consenso con ellos.
Debemos hacer notar que ninguno de los antedichos gobiernos, cumplió con sus promesas y  más bien traicionaron descaradamente a su discurso de campaña y se entregaron a los mismos de siempre que antes consensuaron para perjudicar al país.
Con el presidente Correa es una cosa distinta lo que pasa, ya que él está cumpliendo, paso a paso,  con lo que ha ofrecido en cada campaña.<

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