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Kathy Vera Moreira

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Kathy Vera Moreira

AUTOESTIMA

POR Kathy Vera Moreira

Lunes 02 Julio 2012 | 00:00

Paulo Coelho dijo, “Quienes te odian son admiradores secretos, que no entienden por qué tantos te aman.” Cuán profunda es esta frase, que explica por qué hay quienes intentan destruir la honra y buen nombre de personas muy queridas para muchos. Si bien es cierto, no somos lingote de oro para agradar a todos, pues sería insensato esperar que no haya quienes descoordinen contigo o con tu forma de ser, cada uno tiene la libertad de elegir lo que le gusta y también de rechazar lo que no le gusta, estos dos grupos incluyen todo. Lo adverso sería hacer o decir cosas que denigren la condición de aquellos que a ti, como ser humano con libertades, te desagraden. Genial sería potencializar la energía generada por seres y cosas simpáticas y desagradables, estimulando así su producción, y contagiándola en multinivel, tal como si fuera un negocio, ya que de hecho lo es.

 

Desde niños aprendimos a pensar en los demás y a darles mayor importancia que a nosotros mismos, demostrando así ser buenas personas y, hasta supimos que debíamos callar cuando los adultos hablaban, para revelar nuestros “buenos modales”. Sin embargo, es preciso reconocer que el amor al prójimo depende claramente de la autoestima. Antes que amar al resto, debo empezar por amarme a mí, sentir mi importancia y valor. Cuando lo haya hecho, ya no necesitaré que me apoyen, al contrario, los amaré, valorándolos y apoyándolos, y ya nadie podrá aplastarme, ni siquiera quienes están al acecho de algún error que, como ser humano, haya cometido. Si consigo amarme, pronto seré capaz de amar y de lograr cosas que jamás pensé que pudiera hacer ante los demás. Si no creo ser digna de dar amor, tampoco podría recibirlo. El dominio de dar y recibir amor empieza por mí mismo, con el único objetivo de destruir la baja autoestima que se ha convertido en hábito y en un modo insípido de vivir.
Por supuesto, no es lo mismo egocentrismo que amor propio. Lo primero se basa en una extrema exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla el centro de atención en general; lo segundo, en cambio, se refiere a la valoración normalmente positiva de sí mismo. Ama tu forma de ser, esto no podrá ser verificado por nadie más que por ti, igualmente nadie dijo que debías caerle bien a todo el mundo. ¡Tú eres un ser excepcional!
Si engordo parezco embarazada, si adelgazo estoy enferma, si me arreglo soy creída, si visto sencilla soy descuidada, si digo lo que pienso soy pedante, si tengo amigos soy una cualquiera, si me defiendo soy conflictiva; si soy simpática soy atrevida, si soy seria soy amargada, si doy mucho soy derrochadora, si doy poco soy tacaña; si luzco guapa o elegante me envidian, si soy poco agraciada se burlan, si tengo bienes me codician, si no tengo doy lástima; en fin haga lo que haga, me señalarán igual.
Como notará, estimado lector, no hay modo de complacer a todos, lo mejor será vivir sin hacer daño, y sin caso al qué dirán, total nadie estará totalmente satisfecho.<

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