Jueves 24 Abril 2014 | ACTUALIZADO HACE: 8 minutos
RELIGIÓN

Pedro y Pablo mueven la fe

Domingo 24 Junio 2012 | 00:00

Con paciencia, Gilbert Tejena retoca la pintura de una de las banderas que identificarán a "los gobiernos" para las fiestas de San Pedro y San Pablo, que se inician hoy.

El trabajo empieza en enero, comentó su tío Manuel Pin Laz, quien confecciona las cintas, banderas, banderines, pancartas, y otros aditamentos necesarios para la celebración en honor a los apóstoles. 
A inicios de año compra telas como gamuza, terciopelo, razo, escarcha las figuras de los santos, corta letras en fómix, etc. para ir adelantando el trabajo, que entra en su apogeo entre abril y julio, porque hay presidentes de gobiernos que hacen sus pedidos con anticipación.
Los costos de las cintas varían por la calidad de la tela y los adornos que deben llevar, están entre los 7 y 40 dólares; y el tiempo de ejecución es de unos 20 minutos, indicó.
 la fe. La fiesta de Pedro y Pablo se revive en varios lugares de Manabí. En las parroquias San Pablo y Picoazá de Portoviejo empiezan el 24 de junio, donde los “palacios” de los “Gobiernos de Negros y Blancos" recuerdan la vigencia de estas celebraciones por más de 50 años.
En el calendario religioso se celebran el 29 y 30 de junio.
"Son fiestas que nacen de convicciones religiosas y mezclan elementos populares, arraigados en las comunidades donde se celebran" expresó el historiador Ramiro Molina.
Ramón Isidro Álava, quien preside a los  Blancos en Picoazá, está "pagando" una manda para mejorar su salud. Estimó que su inversión en esta fiesta de cuatro días, está cerca de los 20 mil dólares, porque diariamente darán de comer a unas 500 personas, entre los 120 ministros, invitados y miembros de la comunidad que participen de la festividad. También están presupuestadas cuatro orquestas.
La fe en Pedro y Pablo llevaron también a María Eustorgia Chávez, a cumplir este año con la presidencia del gobierno de Blancas en Picoazá. En su palacio hay 80 ministras.  En Picoazá, los ministros no pagan cuota, -la fiesta la solventan los presidentes- sólo aportan diez dólares cada uno, para contribuir con la iglesia.
 
REENCUENTRO. Esta fiesta también es un reencuentro de familias que viajan de todas partes para festejar este acontecimiento de fe. Es el caso de Yuly Farfán Rivadeneira, presidenta de Negras de la parroquia San Pablo, quien hace más de 25 años vive en Orlando, Florida. 
Ella llegó con sus hijos días atrás, para cumplir con su presidencia. "Las fiestas de San Pedro y San Pablo, no son un gasto porque comparto con mi comunidad, y voy a ser recompensada con bendiciones, porque ha sido un buen año", indicó.
Aunque no especificó montos, explicó que los gobiernos han colaborado a lo largo del año de elección con las solicitudes de las entidades religiosas y educativas de la parroquia.
Para Galo Mero Demera, presidente de Blancos en Charapotó, la fiesta es una representación de fe. Él ha presupuestado el gasto de su gobierno en unos cinco mil dólares. <
 
Costumbre que pervive por la fe a los santos
La fiesta de Pedro y Pablo es una costumbre ancestral, mantenida en el tiempo y multiplicada en diferentes sectores. 
Según Lutero Santana, estudioso del tema, desde la época precolombina se celebra, pero ha sido fuertemente influenciada tras el advenimiento de la República. 
"Gobiernos Negros y Blancos" escogen presidentes, ministros y secretarios, quienes visten traje nuevo cada día y lucen cintas distintivas de su cargo. Asisten a misa, visitan los "palacios" con sus cortejos que culminan en banquetes y bailes.
La fiesta inicia el 24 de junio, día de San Juan, y se proyecta hasta octubre, porque se celebra en varios lugares.  Entre las creencias de los devotos sobresale la presencia de la serpiente, así como tiempos de pobreza y mala suerte, porque dicen que quien es invitado y se niegue a participar en la fiesta, como signo de enojo de los apóstoles serán castigados.<

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