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Luis Herrería Bonnet

Narcotráfico en Ecuador

POR Luis Herrería

Sábado 14 Abril 2012 | 00:00

Alarma social debería ocasionar el informe de gestión bosquejado por el saliente General Ernesto González, a pocos días de concluir sus funciones como Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador, el cargo de mayor jerarquía en la pirámide castrense, al denunciar que los efectos que amenazan a la seguridad del Estado se han aumentado vertiginosamente, haciendo alusión al crimen organizado, tráfico de armas y actividades relacionadas con el narcotráfico.

Es inconcebible que luego de esta alocución, el gobierno no haya encendido las alarmas necesarias para enfrentar esta hidra de varias cabezas, cuya única manera de exterminarla es cortándolas todas de un solo golpe. Esperamos que  las Fuerzas Armadas asuman  la responsabilidad que les exige la Constitución de la República de velar por la soberanía nacional, seriamente amenazada por la irrupción de la violencia en todas sus expresiones y que campea ventajosamente  por el disimulo de las autoridades, que deberían estar en la obligación de combatir las bombas de inmoralidad sobre las que se asientan los ciudadanos.
Todos los actos delictivos que ocurren en nuestro país están supeditados al mayor de los crímenes que es el narcotráfico, cuyas redes se inician desde los cultivos de hojas de coca en Bolivia, Perú y Colombia y luego los cárteles utilizan al Ecuador como centro de acopio y reexportación de embarques ilícitos, a fin de evitar los controles que se vienen realizando en las cargas desde los países que producen la droga.
Es que los narcotraficantes innovan continuamente. Desarrollan más modernos y baratos modos de producción de coca y sus derivados; avanzan hacia otras formas de comercialización y, por supuesto, abren nuevas rutas para enviar cocaína a los mercados que les resultan más rentables.
En el Ecuador, el narcotráfico utiliza una estrategia de carrusel. La espiral se inicia en la zona norte de Sucumbíos, fronteriza con Colombia, donde poblaciones como “Puerto Nuevo” y puerto “El Carmen” son los puntos de acopio de la coca. En esa primera parte del tráfico están comprometidas las mafiosas FARC. Los narcotraficantes de ese grupo en armas, que hasta hace poco tiempo tenían como santuario territorio ecuatoriano, son los encargados del acopio de la base de cocaína y de organizar su traslado hasta Esmeraldas, provincia costera ecuatoriana. La droga viaja por rutas secundarias desde la Amazonía para regresar a Colombia a través del departamento de Nariño. Al otro lado de la frontera, se encuentran los laboratorios más grandes para el procesamiento de clorhidrato de cocaína, con una producción de cientos de toneladas mensuales. El estupefaciente refinado retorna vía fluvial o terrestre a Ecuador y enviado al exterior.
¡Ah! cuanta falta nos hace la base norteamericana que desmantelaron en Manta. Pero, allí si, cómo se alegó acerca de la soberanía nacional.

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