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Leyendo a Ramonet
Leyendo a Ramonet
Por: Ruben Darío Buitrón
rubendariobuitron@yahoo.com

Sábado 11 Febrero 2012 | 00:00

Que Internet ha puesto en jaque a los medios tradicionales no es una novedad, aunque lo diga uno de los gurús del populismo del siglo XXI, Ignacio Ramonet, frecuentemente citado por los voceros del oficialismo local.

 

En un reciente libro de 122 páginas (editorial Capital Intelectual, Buenos Aires, 2011), plantea que las nuevas tecnologías son “la explosión del periodismo”.
Ramonet habla de una “conmoción” que viven los medios y asegura que “el impacto del meteorito Internet es comparable al que hizo desaparecer a los dinosaurios, lo que provoca un cambio radical en el ecosistema mediático”.
Furibundo crítico de los medios privados y ferviente partidario de la tesis de que la prensa es un “poder fáctico” enemigo de los gobiernos denominados socialistas, este periodista español, radicado en Francia, asegura que la propia práctica periodística debe ser reconstruida y reinventada, pues “si cambia el ADN de la información debe cambiar el ADN de los periodistas”.
¿Cómo cambiar ese ADN? Con un esfuerzo consciente (individual y colectivo) para lograr otras miradas a la realidad, con mayor equilibrio, con mayor profundidad, con un periodismo vivo, intenso, de la calle.
Ramonet dice que la información ya no circula en espacios cerrados y controlados, propios de agencias, diarios y noticieros de radio y TV, sino que “circula a la velocidad de la luz”.
La importancia de Internet es cada vez más evidente para los medios y periodistas, aunque a veces lo olvidemos: hoy, los “web-actores” completan y reinterpretan las noticias en un trabajo de inteligencia colectiva.
Y eso quiere decir que todos los medios -privados, públicos y gubernamentales- tienen la obligación de escuchar a las personas, de colocarse en los zapatos de la gente, de abandonar las tradicionales prácticas (usadas con entusiasmo por la prensa oficial) de emitir contenidos direccionados verticalmente, sobre todo con intenciones propagandísticas.
Al contrario de lo que plantean uno de los ejes gubernamentales para atacar a los medios privados, el propio gurú afirma que la paradoja de este cambio paradigmático es que los diarios impresos se leen menos en papel, pero su audiencia digital crece exponencialmente y nunca ha sido tan importante como lo es ahora.
El quid del presente y futuro de la prensa es entender que la información ya no circula en un solo sentido y que los ciudadanos exigen que se les tome en cuenta y escuche. La gente lee, reflexiona, duda, critica, comenta, opina y toma posiciones en voz alta.
Bien harían los apologistas de Ramonet en asumir que los medios -en especial los del poder político- cada vez tendrán más dificultad para convencer con su información a una audiencia ciudadana que hace rato dejó de ser contemplativa y aplaudidora.  <
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