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Pocos son los artesanos de Montecristi que se dedican a dar el acabado final a los sombreros finos de paja toquilla.

Viernes 10 Febrero 2012 | 00:00

Margarita Anchundia, artesana del sitio Cerro Copetón, es consciente del problema y aseguró que entre 20 a 25 personas se dedican a dar el remate y ajuste de los sombreros de paja toquilla para exportar que se confeccionan en Pile, Las Pampas y otras comunidades.
“Muchos adultos, que nos enseñaron a dar el acabado al sombrero han muerto y somos pocas las artesanas que nos dedicamos a esta actividad ancestral”, dijo Anchundia, quien cobra entre 2 y 5 dólares por sombrero para hacer el remate.
Lorena,  hermana menor de Margarita, demora entre 4 a 7 horas para dar el remate a un sombrero. Ella le enseña a la hija esta actividad, tal como Lorena aprendió de sus abuelos.
Jorge Cedeño, director de Cultura del cabildo, aseguró que varias entidades gubernamentales como Ciudad Alfaro y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, realizaron talleres para enseñar a dar el acabado al sombrero.
“Como parte de las actividades de salvaguarda y puesta en valor del tejido ancestral de sombreros finos de paja toquilla, el INPC, continúa con los talleres de sensibilización”, dijo Cedeño, quien es partidario que se enseñe esta actividad artesanal.
En Pile hay pocas las personas que tejen los sombreros finos de paja toquilla. Para la confección, un artesano demora entre 2 y 6 meses, según la fineza. Tiene un costo de 5 a 200 dólares. En el exterior cuestan entre 100 hasta dos mil dólares.
En el 2011 el INPC realizó el proyecto de recuperación del saber ancestral del tejido del sombrero fino de paja toquilla en la comunidad de Pile. <
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