Actualizado hace: 22 minutos
Hermes Ignacio Bello Zambrano
La argolla

Volvió la argolla a dominar el Ecuador; otra vez, los corderos y compañías, solapados bajo seudónimos de revolución, pretenden engañar al pueblo ecuatoriano con dádivas convertidas en limosnas, los cautivan y los envilecen.

Jueves 09 Febrero 2012 | 00:00

Que cómodo es ser generoso con plata ajena. Hoy celebran con bombos y platillos el crimen, el arrastre y la hoguera bárbara de los Alfaro, de Coral, Serrano, Páez y otros. La sorna y la alegría inocultable por la muerte de esos gloriosos hombres, son groseras, de petulante felonía.

Hoy el crimen es pavoroso, al quererse empoderar de la Revolucion Alfarista que es inigualable, que luchó por los derechos humanos, que hoy los desconocen y los conculcan como el derecho al trabajo, el derecho de asociación, el derecho de la educación laica y gratuita para todos y todas; hoy se vuelve al espíritu de García Moreno, donde la educación era elitista, el trabajo como ahora con el visto bueno del gobierno, que se despide intempestivamente a trabajadores y profesionales con años de estabilidad, los dejan en indefección, con derecho inconstitucional artero e inhumano.
Hoy los liberales de tuerca y tornillo no celebramos, no festejamos con sonrisas de satisfacción por el crimen horrendo. Los hombres liberales, solidarios, conmemoramos y hacemos la firme promesa de seguir luchando contra esa argolla que no la pudo destruir Alfaro y su Revolución Liberal y que hoy se presenta más perversa y farsante, esta argolla que quiere destruir al Ecuador camuflándose en revolución que de ninguna manera es Alfarista.
Esta seuda revolución es totalitaria, sectaria, elitista, de García Moreno, porque se basa en intimidación, el miedo, la farsa y la demagogia; por esto rescatemos la verdadera memoria de Eloy Alfaro, sus coidiarios inmolados y la revolución truncada. 
¡Viva Alfaro, carajo!
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