Actualizado hace: 10 horas 35 minutos
De Imbabura a Tungurahua,
Haciendas y montañas

Como sucede en distintos países de Sudamérica, en muchos casos los turistas extranjeros (norteamericanos, europeos) son los que más saben "descubrir" bellezas escondidas. En Ecuador, una de ellas es la Ruta de las Haciendas.

Lunes 30 Enero 2012 | 00:00



Desde Imbabura, pasando por Pichincha, Cotopaxi hasta Tungurahua, un rosario de estas haciendas constituye un atractivo que ha permanecido intacto y desde hace algunos años se ha abierto a los visitantes.

 LUGARES. El destino anterior fue Esmeraldas. Si el viajero quiere dirigirse hacia la Sierra, un lugar intermedio puede ser Alóag, a las afueras de Quito. Partiendo desde la provincia verde, son aproximadamente 300 kilómetros, transcurriendo por Santo Domingo de los Tsáchilas, un trayecto que se hace en unas 6 horas, con una parada de refresco.
El aroma característico de los árboles y los distintos tonos de verde reciben al visitante en La Alegría, donde Gabriel y Patricia Espinosa hacen de anfitriones, con detalles como servir la mesa en familia. A 45 minutos de Quito, esta hacienda de 130 hectáreas dispone de 10 habitaciones -el olor de los leños en las chimeneas de las habitaciones es uno de los encantos añadidos- y los precios parten de 45 dólares con el desayuno. También hay un "día de campo" por 55 dólares, con demostraciones de chagras (los jinetes del páramo), cabalgata, almuerzo, ordeño de vacas y más. Para quienes se quedan, hay cabalgatas de hasta 11 días a los volcanes.
Los dueños de casa tienen anécdotas sabrosas, como la visita, en el 2005, de quien era el "Master of the Horse" (Maestro o Señor de Caballos, quien se encarga de todo lo vinculado a la equitación y demás) de la Reina de Inglaterra, Lord William Somerleyton y su esposa Belinda. Cuenta Patricia Espinosa que los llamaba por sus títulos, pero ellos le pidieron que dejara a un lado el "lord" y "lady", sin duda queriendo tener un recreo del protocolo. En www.haciendalaalegria.com se dan más detalles del lugar.
Si el visitante quiere otra opción en este tipo de alojamientos, una de ellas es la hacienda La Carriona, en el Valle de los Chillos, a 30 minutos de Quito. Allí su propietario Fernando Becdach, ha logrado rescatar la magia de un lugar con más de 200 años de historia. Hay comida internacional y criolla, 30 habitaciones desde 85,40 dólares por persona, más piscina, sauna, hidromasaje y paseos a caballo. En www.lacarriona.com se puede hallar más información.
Los propietarios de estos lugares han conformado un Club de Haciendas, partiendo desde la Chorlaví, en Imbabura, hasta Manteles, en Ambato. Hay mucho turismo extranjero, pero también los visitantes nacionales están frecuentando estos lugares, donde las comodidades de la vida moderna (hay Internet wi-fi) se mezclan con la naturaleza agreste.<

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