Actualizado hace: 2 horas 23 minutos
Un nuevo capítulo
Un nuevo capítulo
Por: Edison Cevallos
abogadocevallos@yahoo.com

Domingo 29 Enero 2012 | 00:00

Esta semana, con mayor énfasis la Función Judicial, liderada por un triunviro con poderes más que omnipotentes, dio paso a la posesión de una nueva Corte Nacional de Justicia, que se inaugura, lamentablemente, con una serie de cuestionamientos aplicados al mecanismo de selección, que movió fichas a última hora generando radicales cambios en los publicitados elegidos.


Por acá en estos lares, en la provincia, terminó, en parte, una larga especie de noche negra a las que fueron sometidos todos los integrantes del poder Judicial, y que se extendió por más de seis meses, llegando a última hora, por la serie de comentarios que se tejieron, a convertirse en angustiosa la espera de resultados: y para muchos llegó hasta el borde de la taquicardia.
Operadores de Justicia suspendieron en gran medida el cumplimiento de sus labores o desviaron su accionar en detrimento de la ciudadanía que acudía a ella, solo por el temor de no lesionar bajo su óptica, su hoja de vida. Igual jueces, magistrados y funcionarios administrativos a quienes se les entrego largos y numerosos cuestionarios de preguntas que contenían de todo, menos requerimientos relacionados al tema específico de las funciones que ejercen.
Y llegó la hora final: grandes bajas, personal que después de laborar por muchos años en ese poder del estado fue removido de sus funciones, para que pasen a formar parte de ese gran ejército de desocupados que cada día aumenta en número; familias enteras a quienes les cambiará radicalmente su estilo y forma de vida, donde el escenario que se les presenta por la carencia de fuentes de trabajo y el número de profesionales que deambulan en busca de trabajo, es un panorama nada alentador.
Es innegable que la reducción del tamaño del estado, en circunstancias de una austeridad que busque preservar el presupuesto del estado, sin dilapidar o malgastar los recursos, resulta una verdad irreversible; que la partidocracia y el gobierno actual, inclusive, han incrementado el sector público a cifras no previstas, es una verdad irrebatible; que en este tipo de despidos siempre pagan justos por pecadores, es también innegable.
Solo queda abrigar la esperanza que la nueva Corte Nacional inaugure un comportamiento que añoramos desde hace décadas, desvinculado del sometimiento a los otros poderes del estado, que genere una pública independencia en su accionar, que recupere el prestigio de esta función, hoy perdido por completo.
I el escenario para que se cumpla este anhelo está en las actuaciones de los magistrados en los procesos a su conocimiento, muchos de los cuales están para la resolución final.<

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