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LA HOGUERA  BÁRBARA
LA HOGUERA BÁRBARA
Por: Iván Delgado Martínez
timodelmar@hotmail.com

Viernes 27 Enero 2012 | 00:00

De esta manera es conocido el martirologio del "Viejo Luchador", del caudillo montonero conocido también por sus detractores como el "General de las derrotas", que fue asesinado, arrastrado e incinerado, junto a sus leales compañeros de armas en El Ejido, luego de ser vejado y maltratado con brutal sevicia por una turba, enardecida por el alcohol, sedienta de sangre y de venganza; azuzada, por supuesto, por el placismo, las clases poderosas, el clero ultramontana y el periodismo sesgado de la época.

Don Eloy -creador del radicalismo de ayer y de hoy - fue víctima de la deslealtad de ambiciosos liberales que no tuvieron la grandeza de soñar con una patria libre y menos comprender el significado del momento histórico; y que, por esta razón, llegaron a la confabulación del brutal magnicidio, junto al catolicismo intransigente, el militarismo oportunista y las conocidas juntas de notables, ahora llamados poderes fácticos, que acordaron quitar del camino al caudillo de las montoneras, que era obstáculo para los oscuros propósitos de la burguesía agro mercantil-bancaria y el gamonalismo serrano.
Y no les fue posible entender la gesta liberadora de Don Eloy, del más grande e ilustre ecuatoriano de todos los tiempos, porque la epopeya del 5 de junio de 1895 fue producto de dos tendencias en conflicto: el liberalismo burgués, que terminó como liberalismo plutocrático; y el radicalismo machetero y montonero, conocido como liberalismo alfarista que buscaba la reivindicación de los campesinos, de los trabajadores, de las mujeres y de todos los pobres de la patria.
Por eso es que, como así concuerdan la casi totalidad de los historiadores, políticos y sociólogos, estas dos tendencias caminaron un corto trecho juntos hasta que se agudizaron las contradicciones que se tornaron irreconciliables. El Viejo Luchador, que entregó su vida por sus ideales, "no se acomodó al pacto oligárquico nuevo que se consolidaba, pero tampoco pudo llevar su proyecto político a sus más radicales consecuencias".
Por todas estas razones, además de muchas otras imposibles de referir en este corto comentario, es que debemos recordar el primer centenario de la Hoguera Bárbara que se cumple el 28 de enero próximo. No para convertir a nuestro héroe de las mil batallas en icono inofensivo, en piedra o metal inerte cosificado en monumentos y menos en pieza de museo o en imagen a séptica de vitrina. Debe ser bandera de lucha por la patria nueva y por la consecución de nuestra América unida contra del imperio y las oligarquías apátridas.<

 

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