Actualizado hace: 6 horas 54 minutos
Salud
En Solca, la pelea por vivir no flaquea

Domingo 15 Enero 2012 | 00:00

 "Te quiero mucho... No me abandones, que me he de morir... siento que se me va la vida... Abrázame fuerte y nunca me dejes mamita", fueron las palabras con las cuales Misael Pacheco, de 12 años, despertó en la noche a su madre, María Briones, en busca de un aliciente para paliar la crisis de su leucemia.

 
Ella, quien recuerda este episodio con lágrimas rodando por sus mejillas, desea retroceder el tiempo y saltar el pasado día de las madres, fecha en que se enteró que su hijo tenía este cáncer hematológico. "Fue un golpe duro a mi alma, pero debo ser fuerte, porque soy su soporte. Viene a mí y se alivia en algo su angustia", expresa.
Misael me estrecha la mano en el área de quimioterapia infantil de Solca. No me suelta hasta que escuche que se está curando, y lo comenta con una risa que delata su alta esperanza, la misma de Solange Ávila, de 10 años, y que padece de cáncer en el cerebro. "Les digo a mis padres que no se preocupen, que todo es posible y sé que me voy a curar, aunque digan que el tumor está creciendo", señaló esta niña, que se retiró la mascarilla y me regaló una linda sonrisa... luego, al despedirse me dijo: "que Dios te bendiga". <
 
 
"Lucha por la vida que es hermosa"
 
Raquel Santana está arrodillada ante el altar, en la capilla del hospital de Solca. Le pide a Dios fortaleza. Su esposo, Francisco Quijije, tiene cáncer testicular y lleva 7 ciclos de quimioterapia. "Lucha por la vida, que es hermosa", le dice siempre desde hace nueve meses, cuando una biopsia ayudó a determinar esa enfermedad; además, de que hay metástasis (expansión)hacia el abdomen.
Sus hijos, de 3 y 9 años están en casa de la abuela. No hay ingresos, pues él es el sostén del hogar. "Seguiré siendo su soporte, pase lo que pase", exclamó. Es que con el cáncer no sufren sólo los pacientes, también los familiares, pues la muerte está cerca y eso asusta. 
"Johana" es una adolescente que tiene un tumor en la rodilla. Su papá llora cuando piensa que su sueño de ser doctora se truncará. Sin embargo, no todos los sueños se truncan. Jennifer Bazurto, enfermera de quimioterapia infantil, a más de atestiguar lamentables desenlaces, también ha visto niños curarse, que ahora son adultos y con hijos. En fin, el cáncer en cualquier momento nos sorprende y tambalea el alma, pero a la vez nos acerca a Dios, y con fe puede ser superado. <
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