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POR CULPA DE UNA CAMISETA VERDE
POR CULPA DE UNA CAMISETA VERDE
Por: Pedro Vincent Bowen
pedrovincent@yahoo.com

Domingo 08 Enero 2012 | 00:00

Dice Juan Montalvo en Las Catilinarias: “Si yo tuviese el don de las lágrimas, escribiría un libro sobre el indio que haría llorar al mundo.” Y parodiándolo diríamos: “Si yo tuviese el don de las lágrimas, escribiría un libro sobre el ¿Seguro Social? (SS) que haría llorar al Ecuador”.


Los casos denunciados sobre los suplicios que soportan los afiliados ante la incapacidad del ¿SS? en el mal llamado “servicio de emergencias”, proporcionan suficiente material para escribir mil libros.
¿Habéis intentado obtener un turno médico a través del tan publicitado “call center”?. ¡Intentadlo! De jodido nomás. Y comprobaréis que el “call center” es la más grande tomadura de pelo que existe en Banana Republic. ¿Acaso no se dan cuenta estos insensatos (hablo de las cúpulas) del ¿SS? del daño a la salud física y sicológica de los miles de afiliados que se sienten impotentes cuando intentan, sin conseguirlo, obtener una “cita” con un especialista, ah?
Hay quienes echan la culpa a los médicos de las deficiencias del ¿SS? ¡De ninguna manera! Me consta, que una vez traspasadas las barreras de la “cita” (más fácil es sacarse la Lotería), la atención de los médicos, es: eficiente y cordial. Y en algunos casos: hasta “agradable”. Tal es el criterio de un colega radial que asegura que el examen de su próstata fue tan sutil que ni siquiera se percató cuándo comenzó y cuándo terminó el desagradable proceso.
El vía crucis del enfermo pasa entonces a la segunda etapa de la escala de su infortunio: ¡La farmacia del ¿SS?! Según los genios que manejan el destino (y la plata) de los afiliados desde las faldas del Pichincha, en la farmacia “hay todos los medicamentos”. Pero (el infaltable) los que tienen (tenemos) la desgracia de buscar ahí la pastilla recetada: “nunca se encuentra disponible”. ¿Qué le queda al afiliado? Salir a buscar los remedios en las farmacias de la calle… si es que quiere seguir con vida. ¿Cuánto le cuesta la receta? ¿A quién le importa eso? ¿A Ramiro González, acaso?
Y aquí viene lo más triste: Un afiliado (jubilado) de Manta, portador del expediente 615760 (para más señas), esperaba con ansias (y derecho) el depósito (o transferencia) de su décimo y de la pensión correspondiente al mes de diciembre pasado. ¡Nunca le llegó! Por más gestiones y reclamos que ha venido haciendo en el ¿SS?... ¡Nunca le llegó! De Manta lo mandan a reclamar a Portoviejo. De Portoviejo a Quito. Y de Quito: ¿A dónde lo mandarán?
Al parecer, la transferencia fue enviada a una cuenta  corriente de otro banco por “error” de algún empleado “nuevo”, de esos (as) que están reemplazando a funcionarios experimentados del ¿SS? sólo por el “mérito” de vestir una camiseta verde. Hasta tanto, el afiliado 615760… que se chupe el dedo. <

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