Actualizado hace: 4 horas 39 minutos
RECUERDOS
Ebert Bueno celebra en Manabí

A sus 51 años aún trata de conservar la melena y el bigote que lo caracterizaron cuando era un "torturador" de arqueros. El uruguayo Ebert Bueno se destacó en Liga de Portoviejo y Green Croos en la década de los '90, y en ambos fue ídolo.

Martes 26 Julio 2011 | 00:00

De su época de goleador tiene muchas anécdotas, casi todas en su memoria, pues ya no conserva las fotos ni videos, ni recortes de periódicos de ese tiempo donde aparecía gritando feliz uno de sus tantos goles. 
 
En Manabí. Llegó del Bellavista de Uruguay a Liga de Portoviejo en el año 1990. En esa temporada marcó 19 goles y se metió a la hinchada en el bolsillo. 
En el campeonato de 1991 marcó 12 tantos, y ese año el equipo universitario ascendió a la serie A.
Por momentos, Bueno cierra los ojos y los recuerdos vuelven nítidos y felices. Él anotó el gol del triunfo ante Técnico Universitario. Era un domingo y el estadio  Reales Tamarindos estaba repleto de hinchas, ese día Liga (P) ganó 2 a 1 y logró el ascenso a la serie A. Su gol quedó en la historia. En el año 1992 reforzó al Green Cross de Manta y marcó 24 goles. Por ese equipo guarda mucha gratitud, ya que dice que los dirigentes fueron muy serios y le cumplieron, además tuvo como compañeros a José Valencia, "Cuchillo" Fernández y Segundo Bentacourt, entre otros.
 
Ahora.  Ya retirado del mundo del fútbol, se dedica a criar vacas, chivatos, ovejas y gallinas en un pequeño rancho de la comunidad Estancia Las Palmas, de Montecristi. “Aquí -dice-vivo feliz y tranquilo”.
Por estos días, Bueno está más feliz y orgulloso, pues la selección de Uruguay se acaba de proclamar campeona de América en la mismísima Argentina, para doble regocijo de los charrúas, pues contra esa selección es con la que disputan el clásico del río de la Plata y además comparten los mayores palmarés en América. Los partidos entre ellos se juegan con el cuchillo entre los dientes, como les gusta decir a los uruguayos.
Señala que la mayoría de los encuentros de esta Copa América los vio solo, pues su esposa Ruth Cortés tenía otros quehaceres y su pequeña hija Mishel, de 7 años, es poco aficionada al fútbol. Los tres goles del domingo por la final ante Paraguay y que otorgaron la décimoquinta corona de América, los gritó a todo pulmón. A los vecinos no les llamó la atención, pues entendían que era su selección la que anotaba. 
Está tranquilo por el equipo que tiene Uruguay, que para él es uno de los mejores en la historia, ya que dijo que a la tradicional garra y "mete pata" (fuerza), se suma la gran técnica de muchos jugadores, toque de pelota y además muchos goles. "Eso lo convierte en un equipo muy fuerte" .
 
Se quedó. Ebert Bueno jugó en la selección juvenil de Uruguay de 1979, cuando el mundial de Japón, fue el mismo evento en el que se destacó Diego Maradona. Su hijo Carlos Bueno constantemente es convocado a la selección de Uruguay, pero ahora está lesionado. Juega por el Querétaro de México.
Dijo que cuando vino de Uruguay, Carlos quedó de 5 años y se reencontraron cuando el actual futbolista llegó con  Peñarol en el año 2005. 
Desde allí han mantenido una relación agradable, señaló, y es más, el futbolista lo apoyó para mejorar el hato ganadero, y tiene vacas que le dan hasta 16 litros de leche al día. En Estancia Las Palmas se quedó a vivir, lo hizo por la tranquilidad y porque la gente lo respeta, dice.<
 
Todo es celebración por la Copa América
La Copa América 2011 ha devuelto el prestigio futbolístico de Uruguay, que vuelve a la cima de América. En este país futbolizado, por ahora todo es celebración. El  presidente de Uruguay, José Mujica, recibió el domingo en la Base Aérea de Montevideo a la selección, para felicitarla personalmente por el triunfo logrado, ese fue el principio de una larga noche de festejos en la capital uruguaya.
Los jugadores, técnicos y directivos aterrizaron en el aeropuerto militar y se subieron a un autobús para ir hasta la terminal, donde les esperaban Mujica y su esposa, la senadora Lucía Topolansky.
Abrazos, besos y comentarios cariñosos se repitieron entre el mandatario y los futbolistas, que comenzaron a cantar "ale campeón, ale campeón", nada más bajar del vehículo.
El delantero del Liverpool, Luis Suárez, elegido el mejor jugador del campeonato, dijo que los aficionados "se lo merecen por todo el sufrimiento que ha estado viviendo el país en los últimos años", cuando el equipo no conseguía títulos. 
Después, durante el trayecto en autobús que llevó al equipo campeón hasta el Estadio Centenario, donde unas 70.000 personas les esperaban, Forlán reclamó a través de la red social Twitter algo de comida para él y sus compañeros, pues probablemente no les dio tiempo de comer con las prisas por llegar a Montevideo.
"La banda está con hambre, a todas las pizzerías, aceptamos comida. Vamos por avenida Italia !!! Gracias !!! Y bebidas !!! Es en serio", manifestó el jugador. <
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