Actualizado hace: 3 horas 43 minutos
José Cedeño Párraga
¿Nos vamos a la muerte cruzada?

La República del Ecuador proclamó su independencia el 10 de Agosto de 1809, levantando el país a la gloria, a la prosperidad, y dando leyes de libertad de igualdad al ser humano, donde no debe existir la concentración de poderes omnímodos y absolutista. El trono del poder espanta tanto por su altura como por sus imposiciones arbitrarias e inconsultas en enfrentamientos estériles con los organismos Judiciales, la amenaza de la muerte cruzada a los asambleístas cuando sus disposiciones no son cumplidas y al periodismo independiente.

Miércoles 20 Julio 2011 | 00:00


La igualdad social sería rota y los ecuatorianos tememos ver perdidos nuestros derechos consagrados en la Carta Magna que rige los destinos democráticos de nuestra nación, por una nueva aristocracia endiosada en el poder político, social y económico de nuestro país; convertidos en adulones aturdidos y serviles ante el Jefe de Estado, con opiniones de imponer reformas tributarias con impuestos disfrazados en perjuicio del pueblo ecuatoriano, como el incremento al costo de consumo de energía eléctrica, la pretendida ley de agua; someter al pueblo a usar alforjas en vez de fundas plásticas, usar carretas cabalgadas por caballos en vez de automotores. Solo faltaría crear impuestos por el aire que respiramos.
Este es el pago que nos merecemos por habernos dejado engañar con la famosa frase de campaña del Presidente: “confíen en mi”, para poder gozar del despilfarro económico incontrolable en campañas electorales e inversiones sin planificaciones previas, debiendo priorizarse las grandes necesidades insatisfechas en salud, educación, obras civiles para evitar las continuas inundaciones en el litoral ecuatoriano en época de invierno, ocurridas durante  este gobierno. Vías abandonadas e inconclusas en nuestra provincia por muchos años como la Portoviejo-Crucita, Pimpiguasí-Chone, Rocafuerte-Chone, El Rodeo-Rocafuerte, Portoviejo-Quevedo, Puente El Ceibal, entre otras.
Por lo tanto, ya es hora que el gobierno nacional comprenda que su paso por el solio presidencial es transitorio, mientras que la existencia de la nación ecuatoriana es permanente; y no permitir que sea carcomida en sus raíces democráticas por quienes lo asesoran en forma engañosa, cuando la realidad del país es otra, con los incrementos incontrolables en los costos de los alimentos básicos, medicinas, vestuario y otros,  por lo que nuestro pueblo presenta todos los síntomas de un organismo social en consunción.
La sabia de su espíritu padece de raquitismo. Es un pueblo enfermo de anemia, porque vive cubierto de parásitos sociales que roban nuestra sangre. En esta página no hay retrato de nadie. Hay combate a la delincuencia política y no a los delincuentes. Si hay nombre de instituciones es porque hay historia, y ojalá existiese la posibilidad de olvidarlos, para superar estas graves pesadillas de sobresaltos que tanto atormentan al ciudadano común, que no alcanza a comprender a qué puerto de destino nos conducirá la nave del Estado que se encuentra a la deriva.<

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