Actualizado hace: 1 hora 32 minutos
¿IGNORANCIA O SUMISIÓN?
¿IGNORANCIA O SUMISIÓN?
Por: Vicente Mendoza Pavón

Viernes 08 Julio 2011 | 00:00

Los temas controversiales deben ser resueltos bajo el imperio de la razón, pero no de una “razón dogmática”, sino de la que se fundamente en el conocimiento y versación de ese tema. Jamás podría intervenir en uno en el que se exija el dominio de la ciencia médica, por ej., pues aquella intervención sin el sustento científico necesario sería una grotesca osadía.

En la actualidad, como consecuencia de los tratados de cooperación suscritos por el Ecuador con la República de Irán, he leído y escuchado una serie de sandeces y afirmaciones alejadas totalmente de la verdad que evidencian una ignorancia absoluta sobre la realidad del pueblo iraní. El estereotipo que como un carel ignominioso se ha colocado sobre ese pueblo lo identifica como una comunidad de beduinos (árabes nómadas), que se movilizan a lomo de camello, con una incipiente organización social integrada por sicópatas asesinos.
Irán es un país con expresiones culturales maravillosas; el cine iraní “es uno de los mejores del Mundo”, según opinión de Alejandro Moreano, uno de los sociólogos de reconocida valía internacional y hombre de exquisita y vasta cultura. Obras cinematográficas como “Los niños del cielo”, de Majidi; “Offside”, de Panahi y el “Sabor de las Cerezas” de Abbas Kierostami, ganadora del Festival Palma de Oro y Cannes 1997 son muestras de la riqueza cultural iraní, donde el minimalismo -la depuración de la expresión a lo esencial- “el uso del fuera del campo, la delicadeza fotográfica y la profundidad filosófica son las características de una veintena de cineastas iraníes de la generación del New Wave” (A.M.).  Nancy Matthews, organizadora de una muestra que recorrió Estados Unidos afirmó que el ambiente artístico en Teherán es muy activo. En resumen, la vida intelectual iraní constituye un bello aporte espiritual a la cultura universal.
Irán es un país de setenta y un millones de habitantes, ubicado en el casillero 18 del producto interno bruto (PIB) del mundo, con universidades de excelencia académica comparables a las del primer mundo, con una  reserva petrolera envidiable y con un desarrollo tecnológico y científico decidido a compartirlo con países como el nuestro.
¿Por qué los ecuatorianos debemos odiar al pueblo iraní? ¿Cuáles son las razones por las que no debamos comerciar con ellos? ¿Es un pecado capital establecer acuerdos culturales, tecnológicos y científicos con un país que no nos ha causado daño alguno?.
Hay que desterrar los tutelajes perniciosos e ignominiosos y actuar acorde con la Constitución, que nos define como un Estado democrático, soberano e independiente.
El debate es al intelecto lo que el agua a las plantas, y el dogmatismo…¡cementerio de la razón!
 

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