Actualizado hace: 55 minutos
MÓNACO
Tradición en fiesta

Después de la ceremonia civil y de la boda religiosa de los príncipes Alberto y Charlene de Mónaco, llegó el momento de celebrar la unión por todo lo alto con una gran cena de gala. Del Palacio Grimaldi la mayoría de los invitados reales y de las celebridades acudieron a sus hoteles a descansar y a prepararse para festejar con un gran banquete el enlace y poner punto final a los actos en honor a los nuevos príncipes de Mónaco.

Lunes 04 Julio 2011 | 00:00

fiesta. La princesa Charlene se quitó el blanco vestido diseñado por Giorgio Armani de corte sirena, cuello barco y con larga cola, y apareció con un espectacular vestido sin mangas, con volantes en la falda y pailetes que por fin dieron a la novia un aspecto más feliz y relajado. El príncipe Alberto también eligió el color blanco para la chaqueta del frac con el que acudió a la cena de gala de la mano de la princesa Charlene. El banquete estuvo en manos del gran chef Alain Ducasse, donde el sabor mediterráneo triunfó sobre los platos. Los príncipes de Mónaco también protagonizaron otro de los momentos estelares de la noche: el primer baile. Finalmente, el momento cumbre fueron los fuegos artificiales, acompañados de la interpretación del "Himno al Amor",  que terminaron con más de mil rosas rojas formando un gigantesco ramo de flores de fuego sobre el Mediterráneo. La gran fiesta tuvo lugar en la Ópera Garnier de Montecarlo.

pastel. Fue una creación de siete plantas, metro y medio de diámetro y dos y medio de alto para la que se ha necesitado 2.000 flores de azúcar.
La flor que coronaba el pastel, una protea, símbolo nacional sudafricano en homenaje a la princesa Charlene, complementó a la perfección un bizcocho esponjoso de almendras, con una fina compota de grosellas y una mousse de vainilla.

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