Actualizado hace: 3 horas 35 minutos
Edison Cevallos
Necesaros remezones

Alguna vez, el Presidente Rafael Correa tuvo duras y justificadas críticas contra la administración pública, concretamente su queja se dirigía, en gran parte, al accionar de sus mandos medios, que realmente se han vuelto a más de ineficientes, en extremadamente indolentes, groseros y hasta insolentes, esto en todos los niveles de la administración, con el gran numero de salvedades que si las hay.

Domingo 03 Julio 2011 | 00:00


Pobre el ciudadano común que tiene y debe recurrir a estas instancias, sobre esta experiencia vivida se dio el comentario del mandatario, que hasta lo estigmatizo al sector con algún calificativo irónico. Quien debe recurrir a esta instancia, el calvario es insoportable, hay que resistir ya una especie de preestablecido patrón de conducta que muchas veces llega hasta la agresión.  ¿Cómo no será su poder de reacción y atención?, que el propio Ministro de Finanzas para darles a conocer a sus mismos funcionarios las evaluaciones laborales hechas a ellos, solicita el apoyo de CIEN efectivos policiales.
Valoraciones estas que con buen criterio también las está llevando en otras instancias, el gobierno, pero ojala, esta, tenga solo como meta definida, la eficacia y la eficiencia, en la estructura institucional de la administración pública, reforma que necesariamente debe ser vista además del lado humano, analizando no solo el papel del sujeto con relación a su trabajo, sino también, al trato con el usuario, permanente relegado y maltratado.
En gran medida, hasta la experiencia traducida en años de servicio, dejo de ser una garantía para el usuario en la búsqueda de sus logros, en ciertas entidades como las de control y las de administrar justicia, para citar unas, principalmente en la última nombrada, esto se convirtió o se lo asimilo, en los viejos magistrados, como una especie de patente de corso para dar rienda suelta a comportamientos que realmente repugnan, a decir por el descaro y las públicas transgresiones que en las resoluciones sin temor ni rubor se dan.
Las frustraciones en la ciudadanía son públicas y evidentes frente al comportamiento de una burocracia incrustada en la administración de justicia, organismos de control, etc., que la depuración es realmente una necesidad, pero que no solo obedece a una valoración eminentemente administrativa, al elevado grado de corrupción imperante, sino también a incluir dentro de la evaluación al burócrata, la eficiencia en el trato al ciudadano que tiene que recurrir por necesidad a estas entidades.
La disciplina y el innegable temor implementado en este gobierno, que asalta principalmente al que como dice el dicho “la hace y la teme” debe ser un aditamento necesario aplicable y percibido en estos necesarios remezones de burócratas y funcionarios del poder judicial. <
 

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