Actualizado hace: 18 minutos
La unidad de la izquierda
La unidad de la izquierda
Por: Iván Delgado Martínez
timodelmar@hotmail.com

Martes 28 Junio 2011 | 00:00

Aunque el ex presidente Lula sostenga que la izquierda no se une ni en la cárcel, por el carácter dogmático de sus dirigentes, sin embargo es necesario hacer esfuerzos por la unidad de la misma, para lograr un mínimo de entendimiento programático y de avance cualitativo sobre los objetivos fundamentales, para impulsar el modelo socio-econòmico se seguir (“la democracia particpativa, la economía democráticamente planificada de equivalencias, el Estado no clasista y, como consecuencia, el ciudadano racional-ètico-estètico”) para dar mayor aliento al proceso de cambio revolucionario que debemos entender como radical, profundo y rápido.


No será fácil la tarea a emprender (aunque no imposible) este objetivo superior de entendimientos, puesto que cada capilla, con sus líderes y sus “mártires”, se sienten dueños de las verdades reveladas se disponen a imponer su catecismo hermético, plagado de ingenuidades y revanchismos infantiles, persistiendo en la ortodoxia idelògica que en parte debe ser superada.
Esta es la explicación lògica que amerita en estos casos, porque la dialéctica es incuestionablemente un instrumento científico de anàlisis, para buscar la verdad y entender la nueva praxis polìtica a implementarse (una guía para la acción) y no un método metafísico para afianzar posiciones idealistas y subjetivas que colinda, a veces, con lo irracional y lo confrontacional sin sentido; y, lo que es peor, para hacer el juego a la oligarquìa, a los mass-media, a la agónica partidocracia, a la clerecía ultramontana y demàs poderes fàcticos que les aterra el salto cualitativo de la sociedad.
Sin embargo a todo esto, es preciso y si se quiere impostergable provocar con todas las fuerzas progresistas y patrióticas, especialmente con la izquierda que lamentablemente perdió el rumbo, para de consuno levantar una propuesta de   radical basados en consensos mínimos y basado en consensos mínimos y bajo los principios de la revoluciòn ciudadana y del, como siempre sostengo, poco a casi nada debatido socialismo del siglo XXI.
Debe primar para este propósito sobre todo la sensatez y la honestidad a toda prueba, puesto que en casos como estos, donde sin ninguna razòn sale a flote lo pezuñero y revanchista, es prudente los entendimientos, para tener la certeza que el propósito de superar las diferencias y provocar verdaderos acercamientos, con la finalidad de contribuir a la construcciòn de una patria nueva sustentada en modernos paradigmas y en pràcticas èticas como reclama las circunstancias històricas.<

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