Actualizado hace: 2 minutos
Oswaldo Moreira Zambrano
Vida de sueños

Si la vida humana es un sueño que es menester vivir, vale la pena soñar en la efectiva vigencia del sistema democrático y la administración pública libre de corrupción.

Jueves 21 Diciembre 2006 | 20:57

Soñé en la refundación de la patria con un gobierno estable, y con un sólido y sustentable desarrollo humano, incorporando a los sectores más pobres de la sociedad al trabajo productivo, que asegure al trabajador el respeto a su dignidad, una existencia decorosa y una remuneración justa que cubra sus necesidades y las de su familia. Soñé que el gran objetivo nacional del presidente electo es tener un nuevo proyecto de vida para trece millones de ecuatorianos, que asegure la salud, alimentación y nutrición, agua potable, saneamiento ambiental, educación, trabajo, empleo, vivienda y otros servicios sociales necesarios. No más pago de comisiones del 10, 20 y 30 por ciento para contratar obra pública, porque eso origina peculado, cohecho, concusión, corrupción, testaferrismo, sobreprecio y enriquecimiento ilícito de funcionarios, servidores públicos, testaferros y beneficiarios del abuso de dineros públicos. Soñé que al presidente electo le interesa la consolidación de la democracia, la seguridad social, y la seguridad jurídica, con el funcionamiento de la administración de justicia, para volver a tener justicia en Ecuador; porque el pillo no le teme a nada y por eso roba, confiado en la impunidad, y en la posibilidad de robarse fácilmente los fondos, bienes o recursos públicos de las instituciones del Estado. Soñé que el presidente electo cumplía y mantenía la palabra empeñada de erradicar la pobreza, el analfabetismo, el testaferrismo, el enriquecimiento ilícito y, la impunidad de los delitos contra la administración pública; considerando que no habrá dignatario, autoridad, funcionario ni servidor público exento de responsabilidades por los actos realizados en el ejercicio de sus funciones, o por sus omisiones en el desempeño de sus cargos. Soñé que el nuevo gobernante tiene la obligación de decir la verdad, y dar pruebas de conducta democrática con acciones de educación ciudadana, para promover el progreso económico, social y cultural de mujeres y hombres, y propiciar la participación de todos los ecuatorianos en la vida política, cívica y comunitaria del país.
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