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Libertad Regalado Espinoza
Como la canción

Voy por el mundo cruel, de fracaso en fracaso, llamo a las puertas del cielo, que nunca responden. No sé si así es la letra, pero para los efectos de lo que quiero compartir con ustedes vale el texto.

Jueves 21 Diciembre 2006 | 20:55

Cumplidas las elecciones, entregadas las credenciales a los nuevos dignatarios, hemos comenzado a escuchar declaraciones de toda índole, dando paso a la incertidumbre, a la inseguridad y aliñando de esta forma el caldo de cultivo del caos que pareciera ser lo que en los últimos lustros nos acompaña. Declaraciones como que en Manabí desaparecen el CRM, la JRH y Corpecuador, instituciones que fueron creadas para el desarrollo de la provincia, que si bien no han cumplido a cabalidad, si han logrado implementar obras de gran prioridad; que desaparecen ministerios, que se fusionan unos, que se dan paso a otros, que todo queda igual; que los diputados se van a la casa, que no, que se quedan solo para fiscalizar, que la Asamblea Constituyente, que la Constitucional, que durarán seis meses, que un año, que solo el tiempo necesario para cambiar leyes, que hay que hacer una nueva Constitución, que la otra fue copia de Chile, que de México, que esta será copia de Venezuela, que si al TLC con países de Europa y Asia, que no al TLC con EEUU, en fin tantas cosas que terminan por confundirnos. Pienso que pueblos que no asimilan su historia, caminan de manera constante como ciegos en un mundo donde los demás tienen prendidas las luces que les dio la sabiduría y la experiencia. La historia no está para ser contada, ni archivada, está para sacar provecho de sus éxitos, para no volver a cometer los mismos errores, es de necios repetir las mismas fallas del pasado. Hay que terminar con aquellas frases de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, o errar es de humanos. El éxito no se abandera con estas falacias, se alimenta, sí, de lo que otros hicieron; y a estos se le agrega ingredientes de nuestra propia cosecha, como: más creatividad, mejor tecnología y, ante todo, ganas de mejorar, de salir del subdesarrollo, deseos de brindar un mejor servicio a través de los ministerios, de las instituciones públicas, de que nuestros gobernantes presenten proyectos para terminar con la pobreza, con la desocupación, con la insalubridad, con los serios problemas del sector educativo, con la pésima vialidad que en nada contribuye al fomento del turismo. Programas para otorgar créditos y asistencia técnica a nuestros campesinos, a nuestros agricultores; terminar con el bono de desarrollo y generar los microcréditos. Acabar con los subsidios del gas que lo único que han logrado es favorecer a sectores que pueden afrontar económicamente. Solo así dejaremos de tararear esta cancioncita que vamos de fracaso en fracaso, de tumbo en tumbo.
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