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El morbo viaja en los buses urbanos de Manta
Cooperativas permiten exceso de pasajeros

El morbo viaja en los buses urbanos de Manta

Viernes 29 Abril 2011 | 18:20

Hay ocasiones en que los buses urbanos se transforman en latas de atún con cuatro ruedas. Los pasajeros viajan de pie y apretados, y es allí cuando la ocasión da paso al manoseo.

 Algo así sucedió el martes en un bus de la cooperativa Manta que cubría la línea 8. Eran las 18h00 y la unidad aún viajaba con el pasillo y unos cuantos asientos vacíos. En la parada del mercado de Tarqui y a lo largo de la avenida 4 de Noviembre el panorama cambió. Se subieron varias personas, entre ellas algunos estudiantes que hicieron del viaje una odisea.

Las quejas de las mujeres empezaron, “no empujen, no se acerque mucho, hágase para allá”. Unas piden caballerosidad, mientras otras lamentan no haber tomado taxi. Los cuerpos empiezan a rozar entre sí mientras el oficial da su típico grito, “avance para el fondo, que allá hay espacio”. Ante esto nunca falta un indignado que le grita “qué vas a llevar pasajeros hasta en la llanta”. Llegando a La Pradera empieza a oler a quemado, le gente se preocupa, son las llantas del carro a las que el peso les empieza a pasar factura. “Es terrible” dice una mujer, “cómo pueden meter tanta gente en un bus”, expresa.    
 Estas escenas se repiten todos los días a las 7h30, 12h30 y 18h00 porque es en estos horarios cuando la gente ingresa o sale de sus trabajos y los estudiantes de las clases, dice Jaime Alcívar, chofer de un bus. 
Él cree que el desorden comienza con los estudiantes ya que convierten los asientos traseros en discotecas o espacios para saltar. “Esto, generalmente, sucede con los alumnos del colegio Técnico Luis Arboleda, 4 de Noviembre y 5 de Junio”, indicó. 
Los buses tienen entre 40 a 55 asientos y caben al menos unas 20 personas de pie. Para Oscar Loor, oficial de bus, el toqueteo en los buses ocurre más entre adolescentes y jóvenes, ya que con mujeres adultas una cachetada puede ser la respuesta más segura. Eso sí, el morbo es un pasajero, siempre es un pasajero frecuente.