Actualizado hace: 8 horas 42 minutos
Educación
Disfrutar de la Navidad
INTERVENCIÓN José Chilán, de la escuela Carchi Imbabura de Picoazá, juega a la bolicha. Lo observan algunos de sus compañeros

Cuando llegan las luces de colores, los nacimientos, los villancicos; mi corazón se conmueve; es una época del año que me da una sensación de alegría; será que me recuerdan mi infancia y a mamá cantando villancicos. Me encantan los eventos de estas fechas, el encendido del árbol, los coros de niños; todo me parece maravilloso.

Martes 19 Diciembre 2006 | 18:33

Es una época en que me gustaría que mis niños fueran pequeños para llevarlos a disfrutar de lo que en realidad es Navidad. Y digo esto porque durante mucho tiempo, cada año, desde hace ocho años he deseado ir alguna noche al Diario, a mirar las luces del árbol, a escuchar los coros, para que mis hijos aprendieran a disfrutar de las cosas sencillas y poco costosas que tienen estas fiestas. Pero resulta que sólo lo deseé porque siempre estaba ocupada, o estaba viajando por motivos de trabajo y cuando no lo estaba, llegaba muy tarde y muy cansada para poder ir, y así sin darme cuenta pasaron los años y ahora mis niños son muy grandes para querer ir a disfrutar de esos lindos momentos de la Navidad. Les cuento esto, porque generalmente los padres actuamos de esa manera, siempre tenemos otras prioridades, cosas tan importantes que no podemos dejar para después, compromisos ineludibles, responsabilidades inmensas y olvidamos las cosas que realmente tienen importancia, dejamos en segundo plano a las personas que amamos. Cuando queremos retomarlas, muchas veces es muy tarde para hacerlo y se nos pasó la vida o por lo menos el momento oportuno. Quizá estemos a tiempo de corregir algunas acciones, quizá aún podamos pasar más tiempo con la familia, de estrechar lazos de afecto, de crear vínculos de amor tan fuertes que las tormentas externas no puedan desatar y para eso sólo se necesita poner más amor en su corazón y expresarlo sin temores, a través de las palabras, a través de las miradas, a través de las sonrisas, a través de las caricias. Pregúntese hace cuánto no le dice a su hijo que lo ama. Hacer esas cosas que no cuestan dinero, ir a un festival de coros, ir a mirar las luces con las que adornan las casas del barrio, ir y mirar el nacimiento cercano, invitar a los amigos a la novena navideña y DISFRUTAR, disfrutar de la bendición de tener con quien compartir los pequeños símbolos del amor de Dios.
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