Actualizado hace: 46 minutos
PASATIEMPO
El placer de la lectura
La lectura es una de las formas más alegres y más generosas de pasar un momento agradable. También ayuda a combatir la depresión y fomentar la inteligencia

Intimidad solitaria y compartida. La lectura nos ofrece también el placer de la inteligencia.

Lunes 18 Diciembre 2006 | 19:24

Pero ¿qué es este placer? ¿Por qué nos lleva a rechazar ciertos libros sin misericordia y a coronar a otros como clásicos de nuestra devoción si algo en ellos nos conmueve, nos ilumina, pero por sobre todo nos deleita? El placer de la lectura, que es fundamento de toda la historia literaria, se muestra variado y múltiple. Quienes descubren que son lectores, denota que lo es cada uno de manera individual y distinta. No hay una unánime historia de lectura sino tantas historias como lectores. No soñamos todos de la misma manera, no hacemos el amor de la misma manera, tampoco leemos de la misma manera. Lectores Para ciertos lectores, el placer de la lectura es uno de intimidad. Ese espacio amoroso que un lector crea con su libro no admite otra presencia. El niño que lee bajo la manta a la luz de una linterna cuando se le ha ordenado dormir, el adolescente acurrucado en el sillón para quien el único tiempo que transcurre es el del cuento que está leyendo, el adulto aislado de sus congéneres en un atiborrado vagón de tren o en un bullicioso café, encuentra su placer en un mundo creado sólo para él. Tampoco se debe olvidar el placer de la memoria. Leer es recordar. No sólo esos “actos ocurridos hace mucho tiempo” sino también “los actos recientes de nuestros días”. No solamente la experiencia ajena contada por el autor sino también la propia, inconfesada. Y no solamente las páginas del texto que se va leyendo, memorizando las palabras a medida que adquirimos otras nuevas que olvidaremos en la página siguiente, sino también los textos leídos hace tiempo.
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