Actualizado hace: 1 hora 25 minutos
María Soledad Vela Ch.| E-mail: solevelac@yahoo.com
Las ironías de la vida
María Soledad Vela Ch

Se murió Pinochet y aún queda la rabia de que no haya sido juzgado y castigado como se merecía. Se murió Pinochet nos dejó la sensación de que la muerte le ganó a la vida otra vez. Se murió Pinochet y todavía tenía mucho perdón que pedir.

Sábado 16 Diciembre 2006 | 20:18

Pero así es la vida, llena de ironías, de momentos perdidos, de plazos vencidos. A pesar de esto, será posible sellar este capítulo de la historia chilena y latinoamericana y seguir como si nada hubiera pasado, o es mejor que se continúen los juicios, que se esclarezca la verdad de una vez por todas? Incluso en la muerte nos dejó incertidumbre. Chile está dividido pero la mayoría reconoce el crimen del dictador con su Patria, con la humanidad. Miles de muertes, demasiadas familias sumidas en el más profundo dolor, un país dolido y aterrorizado, chilenos huyendo por el mundo buscando paz. ¿Puede haber duda del horror causado por el asesino? La muerte se llevó a Pinochet pero nunca podrá sacar las secuelas de sus actos de muchos corazones, ni la indignación a la impunidad de testigos de esa historia. El título de uno de los poemarios de Benedetti, "El olvido está lleno de memoria", ilustra la situación. Debemos conocer toda la verdad, y ésta pasará. Mas, nunca dejará de dolernos, nunca podremos entender cómo hubo causa que costara tantas vidas, cómo se pudo dividir una nación hermosa, cómo se pudo perder la felicidad de tantos por tan poco. ¿O es que la vida de nuestros hijos tiene un precio? Ahí están los restos de una vida con acciones que no quisiéramos recordar, pero debemos, para no olvidar e impedir que esto vuelva a suceder. Sabemos que una vida no se intercambia y sin embargo en nuestra frontera con Colombia se está poniendo en peligro la vida de nuestra gente en una lucha por la vida? No es justo para nuestro país, que no está inmerso en el problema de la producción de droga y no concuerda con los métodos utilizados, que se ponga en riesgo la vida de sus habitantes. Se está generando un malestar a niveles gubernamentales y también entre la ciudadanía. Dos pueblos hermanos no deben dividirse por una lucha errada en nuestro territorio: a favor de la vida, a través de la muerte. Basta. Si bien falta poco para la transmisión de mando, es urgente que el gobierno se pronuncie sobre este asunto, poniendo fin a las nefastas consecuencias que se están viviendo. Los correctivos deben darse ahora. Ecuador no puede adherirse a campaña alguna que proteja la vida a través de la muerte. Aprendamos las lecciones. No más ironías.
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala