Actualizado hace: 3 horas 17 minutos
Trayectoria
Club Portoviejo se resiste a morir
Se han realizado varias adecuaciones para brindar mayor comodidad a sus socios y visitantes

Fue entregado en comodato por 10 años al Portoviejo Billar Club. Después de algo más de sesenta años de funcionamiento, el club Portoviejo, aún se resiste a desaparecer.

Sábado 16 Diciembre 2006 | 18:34

Hace cinco años dejó de funcionar pero en abril de este año entregó sus instalaciones en comodato al Portoviejo Billar Club, cuyos integrantes han realizado remodelaciones. “El club se fundó el 17 de marzo del siglo pasado, éramos alrededor de 40 socios. En sus inicios funcionó en una casita ubicada en las calles Chile y Córdova” manifiesta Lucero Santana, presidente desde hace diez años. El club fue decreciendo por problemas de salud en sus socios, pero todavía hay integrantes interesados en que no desaparezca. Este es el caso de Lutero Santana, que en conjunto con otros socios mantienen la idea de convertirlo en un Centro Cultural donde se puedan realizar concursos deportivos, con el apoyo del Portoviejo Billar Club. Veinte socios del club Portoviejo continúan visitando su sede ubicada en la calle Colón donde pasan momentos de distracción jugando naipes y compartiendo experiencia con los socios del nuevo club que tomó las instalaciones en comodato por el lapso de 10 años. Este terreno donde funcionan los dos clubes fue donado hace varios años por el Municipio. “El mes de febrero junto con la Federación Deportiva, se dará un curso de capacitación en billar a varios jóvenes ya que contamos con una amplia sala de billar. Tratamos de conseguir que las personas dejen de asociar el billar con bares y alcohol”, manifiesta César Azúa, presidente del Portoviejo Billar Club. Logros del club Portoviejo Uno de sus mayores logros fue haber fundado su propia biblioteca y contar con variadas colecciones de libros, especializándose en obras literarias, que eran solicitadas en su mayoría por estudiantes del Colegio Nacional Olmedo y también de otros colegios de la ciudad. “Los libros se compraron con las cuotas de los socios, habían 3 bibliotecarias y funcionaba de 16 a 18 horas diarias, era como una feria”, recuerda Santana. Con el transcurrir del tiempo fue creciendo la ciudad, se creó el mercado norte que estaba ubicado donde ahora funciona el centro comercial y aparece también el Club 12 de Marzo que le fue restando membresía al Portoviejo que posteriormente no tuvo cómo mantener la biblioteca y se vió obligado a buscar un local más pequeño donde poder funcionar.
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