Actualizado hace: 13 minutos
ARTE
El ballet cascanueces
Integrantes de la Academia de Danza de la UTM durante el montaje de Cascanueces en el auditorio Tito Gorozabel. Asistieron más de quinientas personas

Marisela Cedeño se vuelve un copo de nieve. Baila. Parece volar. No es un sueño, porque en la obra Cascanueces todo puede pasar. Es el retrato de un mundo lleno de magia con personajes reales y fantásticos que se mezcla con la música clásica.

Jueves 14 Diciembre 2006 | 17:37

Marisela cursa el séptimo año de educación básica de la escuela San Francisco de Sales de Rocafuerte. Fue una de los veinte niños que participaron en la obra de ballet que se estrenó la noche del martes pasado en el auditorio Tito Gorozabel de la Universidad Técnica de Manabí (UTM). El montaje del ballet clásico estuvo a cargo de la Academia de Danza de la UTM que dirige Darwin Gómez Rangel. En escena estuvieron cincuenta artistas, quienes deleitaron al público durante una hora treinta y nueve minutos. Gómez Rangel, venezolano, refiere que el mensaje de Cascanueces es navideño. Invita al público a contagiarse con el espíritu y el encanto que tiene la Navidad. El ballet Cascanueces es una excelente alternativa para saber que el 25 de diciembre no es sólo una fecha para dar regalos. Miriam Guerra, una de las asistentes, señaló que la obra la impresionó. “Todos sentimos la calidez y esa magia de volver a ser niños. Es una obra para disfrutar porque es inolvidable”, comentó. La obra se viene ensayando desde hace más de cuatro meses. Había días en que se ensayaba más de diez horas. Cuenta el director de la Academia de Danza que fue complejo poner en escena un clásico de la danza, pero al mismo tiempo emocionante. En Venezuela él ya había interpretado la obra. Cascanueces no sólo está dirigida a los niños, sino a todo el público porque el mensaje que transmite es bello y profundo al mismo tiempo. Acerca de la obra Este ballet cuenta la historia de Clara, ahijada de un famoso fabricante de juguetes conocido como Herr Drosselmeyer. En una Navidad, el juguetero le regala a la niña un cascanueces con forma de soldadito de plomo. Ella queda encantada con su regalo, y en sus sueños, el soldado cobra vida para llevarla en un viaje fantástico por el País de la Fantasía. Ratones, soldaditos, duendes, dulces, amplios salones, un gran reloj, mucha música y por supuesto, el cascanueces, son los protagonistas en un escenario que conjuga destreza y mucha magia. Esta obra está basada en el cuento de Hoffmann, escrito en 1816, que posteriormente fue modificado por Alejandro Dumas. La música fue compuesta por Tchaikovsky y la coreografía original es de Lev Ivanov. El Cascanueces se presentó por primera vez en 1892.
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