Actualizado hace: 4 horas 22 minutos
Jorge Bello Moreira
¡Viva la dignidad!
Jorge

Parece mentira que en una sociedad como la nuestra haya que vivar la dignidad como un fenómeno raro o un hecho excepcional, y por lo tanto no como una virtud común en la administración pública. Pero así las cosas, no nos queda más que describirlas en su real dimensión.

Miércoles 13 Diciembre 2006 | 20:42

Acaba de escribirse una histórica reseña de dignidad por parte de un CIUDADANO, así con mayúscula, que sin mirar consecuencias ni conveniencias personales ha dicho alto a la corrupción, al arbitrio y la festinación de los dineros públicos. Dejando un legado valioso, por digno y valiente, a quienes como él nos resistimos a pensar que todo está perdido. La actitud de Vicente Véliz Briones al oponerse y, con su acción, cuestionar la compra inmoral del edificio MILOAL en Manta, por parte del Servicio de Rentas Internas nacional, en cerca de 470 mil dólares, por considerarlo lesivo a los intereses institucionales en razón que el mismo fue adquirido, según el último registro de enero de este año, en 200 mil y porque su historial de dominio indica que la procedencia está sujeta a una investigación por lavado de activos ya que la propiedad en mención cuenta con sospechosas y continuas transferencias de dominio en los últimos años en los que resaltan claramente como propietarios o copropietarios los señores Hernán Prada Cortés y Andrés Prada, padre e hijo, involucrados en el caso Torres Gemelas, de amplia resonancia provincial, nacional e internacional, cuya investigación no termina y como lo reseña la prensa nacional en estos días, recién esta semana o la próxima la fiscalía de Pichincha, que lleva a cabo la investigación de los movimientos financieros y patrimoniales de esta organización, conjuntamente con las superintendencias de bancos y compañías, revelarán más datos de esta complicada operación que aún no se cierra y como ha dicho Vicente Véliz Briones, podría establecer un origen ilícito de ese bien y hasta ser confiscado como manda la ley respectiva. Con esta relación de hechos, no solamente la comunidad honesta del país, que es la mayoría, debe reconocer el accionar de Véliz, sino los mismos entontecidos por el poder y el negocio del última hora, ya que quizás se hayan salvado de la cárcel, aunque no del escarnio público. El SRI tiene en Manta un amplio terreno ubicado en una zona urbana privilegiada donde bien se podría edificar las instalaciones adecuadas para la atención al público y el funcionamiento institucional. Con el dinero de la fallida compra les sobraría para este propósito y Manta seguiría ganando en su ornato y desarrollo. Sería bueno que otros servidores públicos se contagien y digan las “maravillas” de última hora en otras dependencias públicas en las que la decencia no ha sido su patrimonio, sobre todo el ministerio de la plata, donde los porcentajes crecen a medida que el tiempo se les acaba.
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