Actualizado hace: 20 minutos
Pedro Vincent Bowen
Confesiones de un sicario (ii)

Satisfácenos que las opiniones de los “articulistas de planta” de El Diario, lleguen a lejuras inimaginables. Tal el caso de un coterráneo que desde Houston TX comenta vía E-mail el capítulo I de este tema. Gracias, Julián Pólit Ortíz. Ojalá que haya espacio en la sección Puntos de Vista para la publicación de su carta que considero de gran interés.

Martes 12 Diciembre 2006 | 21:51

¿Qué os parece, queridos (as) fans? La reacción de las autoridades bancarias del país, no se hizo esperar... luego del tirón de orejas que les dimos el martes pasado, ante su manifiesta apatía (¿o incapacidad?) en torno al caso BanAndes... hoy ya: ¡Cerrado!... por segunda vez. Con gravísimos perjuicios para sus depositantes y el Estado... por segunda vez. ¿Por qué tardaron tanto? ¡Por Dios! Nueve meses permanecieron los informes en conocimiento de los artrópodos dorados de la Superintendencia de Bancos, de la Junta Bancaria, del Banco Central y del resto de kikuyos que tejen y destejen la pegajosa telaraña burocrática de la cual pende de un hilo... ¡la economía del Ecuador!!! En todo ese tiempo, dueñas y dueños del susodicho bancuelo, habrán podido (seguramente) pre-protegerse del tsunami que se les venía... Y, por supuesto, poner a buen recaudo la plata que aún quedaba en caja y también sus propias humanidades que, no os sorprendáis, prontito las veremos dorándose en las soleadas playas de Mayami, sede favorita del Club de los Malvivientes del Tercer Mundo para abajo... do nadie pregunta (ni importa) el origen del dinero. A estas alturas del partido, la Fiscal General (e) de la Nación (si es que todavía existe), ya debería estar girando las correspondientes medidas cautelares contra quienes no se han parado en pelo para jugar con bonos chimbos (clonados) del Banco Central de Venezuela, dejar sin piso el patrimonio técnico del BanAndes en 1.180 millones de dólares, desviar las provisiones de la cartera de crédito y mantener en rojo sus saldos por 625.000 dólares. Pero (el infaltable), dejemos por ahora que las investigaciones sigan su curso en el caso BanAndes. Y retomemos el tema de las “Confesiones de un sicario”... hasta donde me alcance el espacio. El primer sicario económico, (años 50), fue Kermit Roosevelt, nieto de Teddy Roosevelt (26º presidente de gringolandia), quien derrocó el gobierno democrático de Mossadegh, en Irán, y luego fue el “Hombre del Año” en la revista Time. Tuvo éxito en eso... ¡sin derramar sangre!... sólo gastó cinco mil millones de dólares y reemplazó a Mossadegh... por el Sha Reza Pahlevi. Desde entonces, los manes de la ANS (Agencia Nacional de Seguridad) se dieron cuenta de que la idea del sicariato económico para tumbar gobiernos, ser very gud... mucho buena: ¡Un dólar es más efectivo que cien balas! (Continuará)
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