Actualizado hace: 7 horas 19 minutos
MONTAJE EL CINE AL DÍA
IMPARABLE

Hace relativamente poco, en algún momento entre 2009 y 2010, se estrenó en nuestro país la “La toma del Pelham 123”, en la que el invencible Denzel Washington impedía que un grupo de secuestradores liderado por John Travolta secuestrara un tren lleno de gente. Pues bien, “Imparable” no es exactamente igual, pero se le parece bastante e incluso podría verse como la versión sentimental de lo que, quizás, sea una serie de “películas y trenes” dirigidas por Tony Scott y protagonizadas por Washington.

Domingo 23 Enero 2011 | 00:00


Lo he dicho varias veces en esta columna y dadas las circunstancias voy a repetirlo una vez más: yo veo cualquier cosa en la que salga Denzel Washington, no importa de donde venga o de que se trate. No importa, por ejemplo, que en “Imparable” (basada en hechos de la vida real) un tren se escape por su cuenta gracias al descuido de un empleado perezoso. No importa que el tren, muy convenientemente, lleve material combustible. No importa que en algún momento una periodista se encargue de aclarar que se trata de la unidad 777, “mejor conocida como triple 7”. No importa que durante una escena que podría formar parte de la mejor comedia del absurdo, un escuadrón de policías intente detener al imparable triple 777 abriendo fuego. No importa que la mayoría de personajes secundarios estén ahí para repetir una y otra vez lo obvio: el tren va a toda velocidad, sin conductor, cargado de explosivos y puede hacer mucho daño. Nada de eso importa, ni siquiera que el famoso tren tenga el look de un malvado transformer poseído  por el demonio. Lo que importa son las convulsiones de una cámara epiléptica que a las órdenes de Tony Scott, un director lleno de personalidad para bien y para mal, avanza a la misma velocidad que el proyectil sobre las rieles. Lo que importa es que esta película suena más que una fábrica de trenes y que conviene verla con tapones para los oídos. Lo que importa es que uno se ríe a cantidades aunque la cinta no haya sido hecha para eso. Y lo que realmente importa es algo que sabemos de entrada: Denzel Washington, nuestro héroe, salvará el día y llegará vivo a los créditos finales.
Nadie es más sabio ni más cool ni más virilmente sensible que Denzel Washington, por lo menos en sus películas. Sus personajes tienen las preocupaciones correctas, valores, amigos, familia, y su trabajo actoral, cuando tiene que serlo, es tan cercano al hombre común que es imposible no sentir empatía por él. Por eso nos cae bien, porque es uno de los nuestros y siempre está ahí cuando lo necesitamos.  <

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