Actualizado hace: 37 minutos
Manta
Cuatro tiros mataron a Honorio Cevallos

Los cánticos y gritos de unos 50 hinchas del club Delfín desplazaron la solemnidad propia de un sepelio, cuando el cuerpo sin vida de Honorio Cevallos fue llevado a su última morada.

Martes 18 Enero 2011 | 00:00

El empresario de 45 años y presidente del club murió asesinado la tarde del pasado sábado, mientras estaba tomando unas cervezas en el bar Telmo, ubicado en la avenida 20 y calle 11. Un pistolero se bajó de una moto y disparó contra Cevallos e hirió a una mujer llamada Gina Saldarreaga. 
Juan Carlos Bedoya, técnico del Delfín, y otra mujer, quienes también compartían la mesa con Honorio Cevallos, resultaron ilesos.

 El adiós. Ayer a las 09h30, un ataúd color café, que contenía los restos del empresario, fue llevado al estadio Jocay, en donde los miembros de la "Barra del perro muerto” le hicieron un pequeño homenaje.
Luego una caravana vehicular llevó el cuerpo al cementerio Jardines del Edén.  Los acordes de la canción de Antonio Urbina, característica de la novela colombiana El Cártel 2, comenzaron a emitirse con volumen alto desde un auto rojo al que le habían instalado dos grandes parlantes.
Coplas como: “No te confíes de nadie, que el más amigo te da traición”, se tomaron el ambiente, mientras los hinchas del Delfín gritaban “Viva Honorio” y lanzaban al aire un perro de peluche, simulando así el lanzamiento del perro muerto que se hacía en la general del estadio Jocay, cuando jugaba el Delfín.
Los familiares de Cevallos permitieron que al cuerpo sin vida se le realice la autopsia de ley.
Se efectuó en una pequeña sala de Jardines del Edén y no en la morgue del cementerio parques del Recuerdo, donde normalmente se hacen.
Fabiola Villacís, la médico legista, necesitó una hora y media para hacer la evaluación. El resultado fue que cuatro balas hicieron blanco en el cuerpo de Honorio.
Dos en la cabeza con orificio de entrada y salida y dos en la espalda con orificio de entrada. El tiro mortal fue uno que ingresó por la región escapular derecha y le rompió los pulmones, provocando una hemorragia aguda.
En realidad Honorio Cevallos murió a las 14h50 y no en la clínica San Gregorio, a donde fue llevado por sus amigos desde la escena del crimen, creyendo que aún estaba vivo.

 Sin pistas. Sobre autores y cómplices de este crimen no hay nada oficial.
Carlos Cevallos, hermano de Honorio, negó que su familiar haya estado involucrado en negocios
ilícitos.
Añadió que no sabe quién pudo haber matado a su hermano, pero como se han dado las cosas se trata de gente contratada.
 

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