Actualizado hace: 5 horas 43 minutos
Santo Domingo de los Tsáchilas
110 años tiene y desea estudiar en la universidad

A los 110 años de edad Ceferino Zenón Vera Chica se ha interesado por aprender a leer y escribir. Su aspiración es ingresar a la Universidad, Las matemáticas y la lectura son sus materias favoritas.

Sábado 15 Enero 2011 | 14:14


Su cédula de identidad indica que nació el 8 de diciembre de 1900 en la parroquia Simón Bolívar de Guayaquil.
En la actualidad vive en  una pequeña casa que tiene tres metros de ancho y cuatro de largo. Su única compañera es una Biblia evangélica.
Don Zenón, como lo conocen todos sus vecinos de Ucom 2, cumplió 110 años en diciembre pasado. Él recuerda que su juventud la vivió con sus padres y dos hermanos, y que se desempeñaba como agricultor, pero lo verdaderamente penoso para él fue que sus padres no lo apoyaron para que estudiara, más bien lo castigaban y lo mandaban a trabajar, sostuvo.
 Cuando cumplió la mayoría de edad decidió salir de su casa para trasladarse hacia Colombia, ya que su padre era oriundo de ese país.
No se enseñó en el país del norte y regresó, trasladándose a Quito y de ahí empezó a radicarse en varias ciudades  en las que encontraba trabajo hasta que un día finalmente decidió vivir en Santo Domingo.
Debido a su largo paso por la agricultura  aprendió a realizar medicina natural, como pomadas y cremas a base de plantas.
En su vivienda tiene un pequeño vivero donde ha sembrado varias plantas. Sus productos medicinales los  entrega en varias farmacias de Santo Domingo y en otras ciudades.
Él aseguró que las ganancias le alcanzan para poder comer  y vestirse.
Recuerda que tuvo un hijo en Guayaquil, pero al no saber nada de ella, decidió quedarse solo.
No sabe nada de su familia y aseguró que difícilmente reconocería a algún familiar. Sostuvo que es el mayor de tres hermanos, pero que uno de ellos falleció, y su otro se quedó con la herencia que su madre les dejó antes de morir.
“Yo nunca me enteré de tal herencia con lo que mi hermano se quedó con tierras y fincas, pero no hice nada por reclamar”, dijo Zenón quien está contento con su vida de servicio a Dios.
Ceferino cuenta que durante toda su vida quiso aprender a leer y escribir, y por tal motivos se compró unos cuadernos para practicar.
La maestra Carmen Toapanta es quien le está enseñando a él y a otro grupo de personas que no saben leer, pero Zenón es el mayor de todos.
Lo más curioso es que entre sus compañeros de clases es él quien mejor capta las cosas, “me asombré cuando la profesora mencionó que soy yo el que está mejor de todos”, aseguró el anciano.
Tiene ocho compañeros. En la casa de uno de ellos es que reciben todos los días las clases.
Aseguró que la primera palabra que aprendió a leer fue “que”, pero que poco a poco ha aprendido otras. “No necesito de lentes para poder leer, no tengo ningún problema visual y puedo escuchar perfectamente como cuando era joven”, mencionó.
 

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