Actualizado hace: 1 hora 32 minutos
Reina es reina
Reina es reina
Por: Jorge Bello
algranotv@yahoo.es

Viernes 14 Enero 2011 | 00:00

El eslogan nada tiene nada que ver con esas aberraciones monárquicas que en estos días se expresan con contundencia, para que obviando principios, derechos y leyes sociales, se imponga la opinión de una persona.

Las aberraciones monárquicas no solo delatan al  alucinado que pretenda, cual soberano,  administrar  al estado, legislarlo, fiscalizarlo y hasta “meter sus manos”, descaradamente, en la justicia.
También delata  a los genuflexos que, aunque no crean que esté bien dar todos esos poderes a un solo hombre, lo permiten  y auspician, en condición de estar bien, seguir teniendo sueldo o no apearse del poder.
Escuché a la gobernadora de Manabí justificando la desproporcionada sanción a Reina del Camino , con el argumento que  “… al Presidente de la República se le pide  hacer justicia y  la ha hecho…” Admitiendo, en ésta y otras declaraciones, la injerencia del presidente en la decisión.   No  entienden, porque están cegados por el poder,  que eso no es hacer justicia,  sino interferir en ella.
Interfieren grotescamente cuando anticipan la sanción de suspender definitivamente a la operadora, sin ser autoridades  que conozcan técnica y legalmente el  caso. Ejercen  presión y ponen  en estado de indefensión, desvergonzadamente,  a cualquiera desde el poder.
Es penoso y doloroso constatar cómo esta conducta se va haciendo carne en la sociedad. Hasta  ciudadanos comunes abogaban para que embajadas de ciudadanos, políticos y funcionarios convenzan “al presidente”  para  que cambie su “decisión”, que depende de “él”;  emulando así  esa conducta genuflexa y complaciente de los  súbditos en las cortes monárquicas  para convencer al soberano del perdón,  sin importar los debidos procesos y la aplicación de leyes. Yo me resisto y resistiré siempre a esas actitudes obsecuentes  y cobardes; pero   duele  ver cómo avanza, casi de manera inadvertida, la condición esbirra, y cómo  se enraíza hasta en zonas  culturalmente libérrimas, dignas y activas como el territorio de esta provincia.
Mientras tanto constato que Reina es reina en Manabí, es parte de nuestras costumbres y de nuestras vidas; el golpe artero que han recibido sus personeros, socios y empleados, lo hemos sentido en carne propia los manabitas. El despropósito de su suspensión definitiva sólo puede entenderse como la cobardía de ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio; la cadena de faltas y errores en el  trágico accidente de Navidad no empieza ni termina en la operadora,
sino en todo el sistema del cual los  verdugos si  son los verdaderos responsables.<
 

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