Actualizado hace: 13 minutos
Ricardo Trotti trottiart@gmail.com - Periodista argentino
Muertos y resucitados

La mayor sorpresa política a fines del 2010 fue la resurrección de Barack Obama y de Cristina Kirchner cuando muchos los daban por muertos tras meses de logros escasos. Un par de aciertos les bastó a ambos para modificar la percepción del público y elevar sus magros índices de popularidad. La muerte y sus connotaciones también jugaron un papel clave en la alteración de la popularidad de varios mandatarios que - además de llevarse a tres ex presidentes, el argentino Néstor Kirchner, el venezolano Carlos Andrés Pérez y el dominicano Salvador Blanco - quedaron registradas en frases curiosas.

Martes 04 Enero 2011 | 00:00


El ecuatoriano Rafael Correa se consolidó con 73% de aprobación con su “mátenme si les da la gana” cuando mostró el pecho a los policías sublevados. El colombiano Juan Manuel Santos no tuvo mejor comienzo con “esta es mi bienvenida a las FARC”, después de que la Fuerza Aérea le confirmó que había abatido al jefe militar guerrillero “Mono Jojoy”. La flamante mandataria brasileña Dilma Rouseff aseguró su pasaje a la Presidencia luego que se aseveró que como guerrillera “nunca disparó un tiro”; mientras el chileno Sebastián Piñera se afirmó en el cargo, convencido de que “los encontraremos vivos” debajo del “Campamento Esperanza”.
Más allá de las frases, la resucitada política del año fue para Obama, con reconocimiento de la derrota electoral de noviembre y trabajo bipartidista, Obama tuvo en estos días logros impresionantes. Rebajó los impuestos a la clase media, eliminó la ley que discriminaba a los militares homosexuales por expresar en público su preferencia sexual y consiguió que el Congreso aceptara renegociar con Rusia un tratado para limitar el número de ojivas nucleares.
En Argentina, Cristina Kirchner también es otra personalidad política después de la muerte de su esposo. Si bien habrá que ver cómo influirán los hechos de violencia de estos días en Buenos Aires por la usurpación de terrenos, lo cierto es que a principios de diciembre, mediante anuncios sorpresivos de renegociación de deuda con el Grupo de París, la intención de voto a su favor superó con creces a sus rivales con un 44% camino a las elecciones de octubre próximo.
Pero la buena imagen no siempre está atada a los hechos y frutos. De ahí el contraste entre la pobre imagen del peruano Alan García y la exitosa economía que construyó en el último lustro; o la del mexicano Felipe Calderón, cuyos logros son siempre opacados por los muertos que provoca el crimen organizado. Y a veces requiere prudencia, como se le aconseja al ex presidente brasileño Lula da Silva, que con 87% de aprobación al terminar su mandato, debería observar cómo se le desmoronó la altísima popularidad al ex mandatario colombiano Álvaro Uribe, tras complicaciones judiciales.
Este 2011, con elecciones presidenciales en Perú, Argentina, Guatemala y Nicaragua, tendremos muchas oportunidades para seguir observando cómo mueren y resucitan políticos y candidatos con los funestos y reverenciados índices de popularidad.  <
 

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