Actualizado hace: 5 horas 8 minutos
Erwin G. Valdiviezo S.
PARA EL NUEVO AÑO

Lo mínimo que debemos aspirar es que nos lleguen mejores días y razones, y esto no es otra cosa que trabajo para quienes no lo tienen, seguridad para las personas y sus bienes (y también jurídica), más inversión productiva y una mejor representación que para el caso de Manabí nos permita insertarnos con un mejor liderazgo y nueva representación nacional.

Martes 28 Diciembre 2010 | 00:00


Pero tenemos que ser claros y también saber que nuestras aspiraciones para el 2011 sólo llegarán si cambiamos nuestra actitud y pasamos de ser pasivos recibidores de dádivas a protagonistas efectivos de nuestro futuro. Y esto significa que deberemos criticar pero planteando alternativas, que deberemos reclamar más obras y recursos pero pagando nuestros impuestos y tributos, que demandemos más seguridad pero sabiendo que no llegará si no nos involucramos directamente en los planes de la misma.
También debemos comprometernos a ser más ciudadanos y menos habitantes, a no perder ni el orgullo ni la dignidad que siempre caracterizó a los ecuatorianos y a los manabitas; y que si bien debemos ser agradecidos y reconocedores de las acciones de un gobierno, esto no debe hacernos ni agachar la cabeza ni mirar hacia otro lado a la hora que nos toque reclamar por lo que consideramos nos corresponde.
Claro que para tener mejores días también necesitaremos el compromiso (y el ejemplo) de nuestras autoridades y representantes que deberán ser más exigentes de las obligaciones gubernamentales y menos comprometidas con los objetivos políticos de sus “superiores”, pues deberán entender que, tarde o temprano, todos los que ahora detentan “poder” volverán a ser los comunes y corrientes ciudadanos. Y allí es que la población hace efectivo el “beneficio de inventario”.
Es decir, que  para el nuevo año tenemos que revisar qué hemos sido y qué hemos hecho en este 2010 y de allí proyectar lo que aspiramos para los próximos 365 días. Y al hacer este inventario con mucho sentido común, determinar qué ha sido lo positivo para proyectarlo más o fortalecerlo, y en qué hemos flaqueado para entrarle con más fuerza y concretarlo, más aún si es de interés para toda la comunidad.
Ojalá nos podamos despojar de las malas pasiones, de las revanchas, de la envidia, de los odios y nos traslademos a la senda de la concordia, de la amistad, del reconocimiento. Y ojalá de la unidad como única razón para salir de los inconvenientes que aún tienen nuestro país y provincia, que ya necesitan mejores cosas en estos tiempos de competencias económicas y productivas y de gran desarrollo tecnológico, áreas a las que no llegamos porque todavía no rompemos viejos moldes de malquerencias e individualismos. ¡Feliz año 2011!

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