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MIS SINCEROS DESEOS DE NAVIDAD
MIS SINCEROS DESEOS DE NAVIDAD
Por: Ricardo Quintana Cedeño

Lunes 27 Diciembre 2010 | 00:00

Hace poco escuchaba decir a una amiga, con cierta nostalgia, que extrañaba la época que era niña y vivía la Navidad, tan inocentemente, casi rayando en lo ridículo, cuando no teníamos preocupaciones y nos poníamos a esperar embelesados, en la ventana, la llegada entre las nubes del famoso Papá Noel trayéndonos esos sin número de regalos que le pedíamos. Y que aunque nunca cumplía el barbón roñoso, por lo menos algo traía......


 Ahora que somos adultos y nuestro último saldo de inocencia se la está llevando la famosa revolución ciudadana, cómo quisiéramos que la Navidad nos traiga algunitos regalos. Claro ya comprendimos que los modernos papas noeles son los presidentes populistas, que en América Latina están de vuelta con buenos regalos para todos … supuestamente. Para eso tienen a su disposición los millones que recauda el SRI a fuerza y miedo, la platita del IESS ahora BIESS, y demás giles - perdón íes - y el bendito precio del petróleo, que para gracia de todos oscila entre los 80 y 85 dólares el barril. No quiero ser egoísta y pedir solo para mi , y mejor como buen amigo y pana quiero pedir un regalo para los tantos millones de ecuatorianos y ecuatorianas, que ahora somos, (disculpen por no poner número exacto de habitantes, pero aun o no termina el censo o ya falleció repentinamente otra institución: el Inec). I el regalo en mención es que por fin se hagan realidad los miles de spots publicitarios (todos dignos de un Oscar) del gobierno nacional, que por televisión nacional, a través de las rafa-cadenas: TC, GAMA, y ECUADOR TV y sus aliadas amigas, nos hacen llegar y soñar y hasta llorar de emoción al mundo entero. Y por segundos nos hacen olvidarnos de la cruda y amarga realidad. Como por ejemplo que ya comencé a gastar en velas por los continuos apagones y cortes de energía programados, que igual que los mosquitos llegan con el invierno; que la famosa canasta familiar sigue a mil pies de distancia de nuestros comedores, que no podemos pasear tranquilos por las calles sino usando un chaleco anti-balas, que la famosa Internet para los pobres léase FASTBOY, es más lenta que tortuga odesa, ¿o es que se le perdió la patineta del logotipo? Y lo mejor de lo mejor, que nuestro querido presidente ya no gaste tanto en cadenas nacionales y nos hable con cariño, sin necesidad de ofendernos y dejando descansar en paz a los muertos. Si esto se cumpliera, qué bonita Navidad tendríamos. Soñar no cuesta nada. Ahora disculpen, pero voy a alienarme con un nuevo spots publicitario gobiernista. <

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