Actualizado hace: 16 minutos
MONTAJE
EL CINE AL DÍA

El Turista GÉNERO: Rómantica ACTORES: Johnny Depp, Angelina Jolie, Paul Bettany, Steven Berkoff, Timothy Dalton

Lunes 27 Diciembre 2010 | 00:00



Las razones que me llevaron a ver “El turista” iban más allá de la extraña y taquillera pareja que forman Angelina Jolie y Jhonny Depp. Se trata de la segunda película del director alemán Florian Henckel von Donnersmarck (con ese nombre, parece más realeza del siglo XV que cineasta), que en 2007 consiguió el Oscar a mejor película extranjera con su ópera prima, “La vida de los otros”, una cinta que merecía eso y más. Sin embargo, la entrada a Hollywood del esperado germano, aunque esté rodeada de glamur y suceda en Europa, ha sido por la puerta chica.

La primera vez que se encuentran, Jolie y Depp están en el vagón de un tren que los llevará de París a Venecia. Ella camina arrastrando todas las miradas y él está sentado frente a una mesa, leyendo una novela de espías. El libro parece uno de esos “libros chatarra” que la gente compra para desechar entre viajes. Ella le dice “tú lees libros de espías y yo soy una mujer extraña en un tren, ¿cuál es mi historia?” Esta frase me parece clave porque lo que sigue después de esa escena bien podría ser lo que Depp estaba leyendo, es decir, algo ligero, entretenido y olvidable. “El turista” pudo haber sido un tributo a la gran tradición del cine de misterio, pudo haber sido una mezcla entre la pluma de Agatha Cristie y el ojo de Alfred Hitchcock. Todos los elementos están ahí: la mujer hermosa que esconde un secreto, el tipo aparentemente ingenuo que se ve envuelto en la trama por “accidente”, el gánster en busca de venganza, el policía obsesionado con que se cumpla la ley y una ciudad hermosa como escenario. Pero no, de hecho, “El turista” tiene una mirada demasiado turística, demasiado superficial como para mostrarnos una verdad que, evidentemente, no conoce. Se queda en la elegancia mortal de Jolie, en la torpeza con onda de Depp, en los canales de Venecia, en los monumentos, en la cara de malo de los malos y en la ingenuidad de los buenos.

Si se tratase de otro director, diría que esta película puede verse cualquier día siempre y cuando uno no le pida más que diversión instantánea. Pero con los antecedentes de Florian Henckel von Donnersmarck, estoy tentado a elucubrar teorías de conspiración. Uno: no pudo con la expectativa que cayó sobre sus hombros después de su primera película y perdió el norte. Dos: Hollywood no le interesa y aprovechó el dinero de la industria para burlarse de ella haciendo la cinta más hollywoodense posible. Tres: con el dinero que le sacó a “El turista”, financiará su próxima película de manera independiente, y esa será su venganza. <

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