Actualizado hace: 1 hora 56 minutos
Navidad
Manos celestiales elaboran en Ecuador manjares solidarios

Vinos de maracuyá, dulces y tamales son algunos de los productos que, pacientemente, elaboran las manos celestiales de monjas que viven en el país y que, a través de la cocina, buscan el desarrollo de comunidades humildes del Ecuador.

Domingo 19 Diciembre 2010 | 12:40

Esas delicias han sido presentadas esta semana en la feria "Manjares del convento" que concluye hoy y que han convertido momentáneamente al de San Agustín, en el centro histórico de Quito, en una gran tienda de alimentos de cara a la Navidad.
Una parte del dinero que las monjas prevén recaudar, se enviará a dos congregaciones que trabajan en Haití, según señaló una de las organizadoras de la feria. La monja italiana Dionella Faoro, de la congregación franciscana de las Isabelinas, llegó a Ecuador hace treinta años y en el convento en el que reside, en Carapungo, Loja, en el sur del país, elabora con otras hermanas espaguetis de sabores tan originales como zanahoria o albahaca. La congregación posee una finca llamada Pachamama (Madre Tierra, en quichua): Monjas y "mujeres indígenas trabajan en la granja de verduras, haciendo pasta artesana, curtido y también mermelada", explicó Faoro a Efe.
Según ella, esta es una "oportunidad para el desarrollo de las mujeres" de la región, ya que con la venta de los manjares pueden sostener a la familia y dar educación a sus hijos. La monja detalló que la pasta que ellas venden es fresca y que elaborarla es un proceso laborioso, en el que se necesitan huevos, harina, paciencia, amor y un toque de oraciones.
Esa devoción y solidaridad se puede encontrar también a lo largo de la feria, la primera de su tipo en exponerse en el país, en la que participan religiosas de una treintena de conventos diferentes. El representante de la Fundación católica Cáritas, el padre Joseba Segura, dijo que el objetivo de la feria es "dar a conocer" la comida que elaboran las monjas y promocionar los sitios donde los clientes puedan adquirirla. Segura indicó que la feria nació por iniciativa de algunas hermanas y que ahora se intenta "evaluar qué productos tienen más salida", con la idea de que, en un futuro no muy lejano, se pueda abrir una tienda en el centro de Quito.
Además, Segura apuntó que otro objetivo es crear un grupo de caridad para ayudar a las hermanas a "desarrollar nuevos productos y, sobre todo, a mejorar la presentación, porque a veces hay cosas muy buenas, pero que están mal presentadas".
Son "hechos con amor, con cariño y oración", anuncia una hermana de la congregación de Misioneras Combonianas, que ofrece pasteles de navidad y galletas en una de las islas de venta instaladas en el convento de San Agustín.
Una de las paradas que acaparó más la atención de curiosos y compradores fue la de las hermanas del convento de la parroquia de Calpi, cerca de la ciudad de Riobamba (centro andino), en la que venden todo tipo de embutidos españoles como jamón serrano, chorizo, lomo embuchado o mortadela, elaborados en Ecuador. Una de las vendedoras, que no reveló su nombre, explicó que la monja que dirige esa congregación es una española que trabaja con los indígenas de la zona para producir estos productos e intentar traer un poco de prosperidad en la región. En otro sitio, muchos asistentes esperaban delante de una pequeña olla de barro en la que, sobre las brasas de carbón, algunas monjas cocinaban chocolate caliente para reanimarlos del frío que agobia a los quiteños en esta época.
En la feria, pasada por agua, también se ofrecieron otros productos tan variopintos como miel, empanadas, panes, mermeladas o dulce de leche.

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