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Santo Domingo de los Tsáchilas

El mal de ojos, ¿mito o verdad?

Sábado 18 Diciembre 2010 | 22:42

Entre el escepticismo y la fe, el mal de ojos es una parte de las creencias populares.

En una de las casas de la cooperativa Che Guevera vive José Pietro. Es de Junín (Manabí) y a sus 53 años sabe al revés y al derecho curar del mal de ojo.
Para él, este mal no es un mito pues de ser así, asegura, las personas a las que atiende no se curarían.
Llega su primer cliente del día. Es un niño de ocho años que ha pasado con fiebre, vómito, diarrea, dolor de cabeza.
El papá está convencido que lo ojearon en una fiesta la noche anterior. José los hace pasar  a un cuarto de su casa, es un chance oscuro y hay velas en las esquinas. Sienta al menor en una silla y en una mesa pone un vaso de agua, huevos, un vaso de vidrio. En su gruesas manos coge un huevo y lo empieza a sobar de pies a cabeza poniendo énfasis en los párpados y el rostro, adicional a eso rocía una agua de monte. De 10 a 15 minutos dura la sobada, para luego quebrar el huevo sobre el vaso y colocarlo en el agua. Unas hilachas blancas, que él  llama velas, comprueban la inquietud de sus padre: el niño está ojeado y debe empezar con el tratamiento de hacerlo sobar tres veces a la semana.  José dice que ha curado a cientos de personas de este mal. “Mito o verdad, no lo se, lo cierto es que siempre tengo clientes que llegan a hacerse sobar porque creen que están ojeadas y sale cierto”, asegura el hombre quien por cada cura cobra de tres a cinco dólares dependiendo de lo que deba hacer. Cuando estaba en Manabí, José era agricultor.
Wikipedia especifica el mal de ojo como un fenómeno supersticioso, en el que supuestamente se produce un mal a una persona a través de la mirada.
De esta persona afectada se dice que “está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima”. Son manifestaciones mágicas supersticiosas, como los hechizos, el vudú o las maldiciones.
La sanación puede durar de 3 a 15 minutos, depende del tiempo en que se tome el curandero. Para que sea efectivo el ritual debe repetirse dos o tres veces, uno por día, según la gravedad del paciente.

 Dos visiones distintas. “Los hermanos Galarraga”, muy conocidos por sus poderes curativos Los Unificados, saben el  porqué se da el mal de ojo.
Creen que el problema es porque personas que tienen desarrollada la vista y al mirar a otra con cariño u odio le produce un malestar general en el cuerpo que solo por medio de una sesión de limpias se pueden curar.
“Se han dado casos que personas han muerto por estar ojeados”, indicó uno de los famosos hermanos. Añadió que los médicos no creen en enfermedades como espanto, mal aire, mal de ojo entre otros por lo que no atinan y los medicamentos recetados no les hace bien. En Santo Domingo se cree  mucho en el “ojo” y en las personas que lo curan. Para “Los hermanos Galarraga”, el huevo es una herramienta para examinar si una persona tiene o no mal de ojo, mientras que para “La Colombiana”, curandera que vive en la cooperativa 20  de Octubre, el huevo es el instrumento con el cual absorbe las energías negativas del cuerpo de la persona y con ello le quita “ el mal de ojo”.
Los niños son los más susceptibles a este mal, es por ello que muchas madres colocan pulseras rojas en la mano derecha de su recién nacido.
“La Colombiana”  manifestó que la mitad de clientes que la buscan es para que les cure este mal y de ellos más del 50 por ciento son niños.

Creencias. Gabriela Barriga, recuerda que cuando cumplió 17 años se enfermó de mal de ojo lo que le produjo un malestar que con pastillas no lograba quitarse.
“Varios días pasé enferma sola en mi casa, sentí que me iba a morir”. Añadió que al llegar su mamá a la casa la llevó con una curandera y ésta le “limpió” con un huevo y le diagnosticó “ojo bravo” explicándole que se debía a que alguien la había visto con ojos de odio y le había transmitido ese mal.
“Así como hay el bien, también existe el mal y éste se transmite”, dijo María Macías, quien contó que varias veces ha sido ojeada, pero que a diferencia de Gabriela, ella nunca acude donde un curandero sino que su madre se encarga de curarle ese mal.
Sin embargo muchas personas no creen en este tipo de enfermedades, pues lo consideran charlatanería de “algunos” para sacar dinero a la gente.