Actualizado hace: 19 minutos
Los jubilados del IESS

Miércoles 01 Diciembre 2010 | 00:00

Después de intensas gestiones y de diversas presiones hechas al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) por parte de las distintas asociaciones de jubilados, se llegó a consenso y se logro la aprobación de la ley por medio de la cual se beneficio la pensión jubilar con el aumento de la misma y el pago del retroactivo desde enero, decidido por unanimidad en la Asamblea Nacional el 21 de octubre, con el posterior ejecútese firmado por Presidente Correa y la publicación en el Registro Oficial Nº 323 del 18 de noviembre.


De acuerdo con dicha ley, cuya  aplicación es de carácter obligatorio, los incrementos oscilarían entre 40 y 60 dólares, dependiendo del monto de la pensión que se está recibiendo. A menor pensión, mayor aumento con el tope máximo de 60. Jubilados con pensiones por encima de los 480 dólares, recibirían 40 de incremento. El Presidente Correa, los Asambleístas, lo Directivos del IESS y los jubilados, todos manifestaron públicamente su satisfacción y complacencia por este incremento,  incluso, el Economista Correa invitó a un grupo de jubilados  a un almuerzo en Carondelet  y  en presencia de ellos, como testigos especiales puso el ejecútese a la ley. Por su lado, el Dr. Ramiro González, Presidente del directorio   del IESS, anunció en ese mismo evento que ese aumento con su retroactivo sería pagado hasta el lunes 29 de noviembre.
Hasta aquí todo muy bien. Los jubilados se prepararon a recibir ese justo, necesario y tardío aumento. A cual más hizo sus respectivos planes para utilizar a  manera lo que le correspondía recibir entre 40 y 60 dólares mensuales. Y llegó el día 29 y la decepción fue general, ya que la sorpresa fue para todos los jubilados, al recibirse una cantidad muy por debajo de la aprobada, según parece debido a la mañosa interpretación hecha por IESS, cuando es precepto constitucional que solamente la Asamblea  Nacional puede interpretar la ley. Esto, como era de esperarse, ha ocasionado el rechazo y las protestas generalizadas por parte de los jubilados, esperando una pronta revisión de lo actuado, lo que de no ser así, podría ocasionar graves conflictos en razón a que las distintas asociaciones de jubilados están dispuestas a luchar hasta las últimas consecuencias porque se respeten sus derechos adquiridos a través de una ley, que como tal es de aplicación obligatoria y a la que se llego después de intensos diálogos.
Es conocido por todos, que los 285.000 jubilados de hoy fueron los activos de ayer, que dieron acción y vivencia  a la institución, y merecen un trato justo y digno para seguir mejorando su pensión.  Por consiguiente, hágase justicia con relación al aumento aprobado. <

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