Actualizado hace: 6 horas 26 minutos
Pedro Vincent Bowen | E-mail: pedrovincent@yahoo.com
Confesiones de un sicario (I)
Pedro Vincent Bowen

Mientras revisaba las denuncias que pesan sobre el Banco de los Andes, me llega el libro “Confessions of an Economic Timan” (Confesiones de un Sicario Económico) escrito por John Perkins, “respetable” miembro de la comunidad financiera internacional, aunque en realidad se dedicaba a operaciones económicas ilícitas en el Tercer Mundo.

Martes 05 Diciembre 2006 | 21:31

En el libro, lanzado recién en gringolandia, Perkins detalla cómo ayudó a Washington a estafar a países pobres prestándoles dinero que no podrían devolver para después apoderarse de sus economías. Pero (el infaltable), antes de seguir con las confesiones de este sicario (delincuente asalariado), quiero referirme a lo que está pasando en el Banco de los Andes a vista y paciencia de las autoridades que controlan el sistema bancario ecuatoriano. ¿Cómo se explica que la Superintendencia de Bancos no haya tomado acciones para impedir lo que podría ser un nuevo descalabro bancario, a pesar de que desde marzo pasado (nueve meses) conocían que en ese Banco se estaba cometiendo graves irregularidades?. Según denuncias que pueden ser motivo de enjuiciamiento (por encubrimiento) contra los funcionarios de la Super, que sabían y callaron los ilícitos detectados al Banco de los Andes, cuya reapertura en Manta aplaudimos en su oportunidad, le faltarían 1.180 millones de dólares para completar el patrimonio técnico establecido por la ley. Y, lo más grave: Las autoridades financieras han descubierto que un bono que forma parte de los “activos de respaldo contable” del Banco de los Andes por la suma de 25 millones de dólares, supuestamente emitido por el Banco Central de Venezuela, es falsete. Ojalá que esta vez no pase lo que pasó en el tristemente célebre gobierno de Mahuad, quien, por salvar a los banqueros corruptos que financiaron su campaña, llevó a la ruina al país. Y volviendo al “sicario económico” Perkins, éste sostiene que fue reclutado cuando estudiaba en la Universidad (años 60) por la Agencia Nacional de Seguridad de USA), según él, la organización de espionaje más grande y menos conocida. La primera compañía para la cual trabajó se llamaba “Charles T. Main”, de Boston. Su misión consistía en dar préstamos a ciertos países, en volúmenes mayores a su capacidad de pago. Una de las condiciones del “crédito”, era que el beneficiario (ejemplo Ecuador o Indonesia) tendría que dar el 90% del monto a una empresa estadounidense (Haliburton o Bechtel) para construir infraestructura. Las tales, entraron y construyeron sistemas de energía eléctrica, puertos o autopistas, y estos proyectos servían básicamente a algunas de las familias más ricas de esas naciones. Mientras la gente pobre, el pueblo, se encontraría eventualmente clavada con esta gigantesca deuda que no podía (ni puede) devolver. (Continuará)
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