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ELECCIONES
El voto fue por el deseo de un cambio profundo
Analistas políticos coinciden en que los ecuatorianos se decidieron por el candidato que les inspiraba menos desconfianza y al que creyeron menos malo

La victoria de Rafael Correa como Presidente de la República coloca al país entre la esperanza de un cambio profundo y la incertidumbre de si se mantendrá la estabilidad que lo permita.

Domingo 03 Diciembre 2006 | 20:21

El domingo 26 de noviembre, los ecuatorianos votaron por el candidato que les inspiraba menos desconfianza y por el deseo de un cambio profundo en la política. Ahora a Correa, a quien sus adversarios pronosticaron un futuro inestable si ganaba, tiene por delante un camino complicado, frente a un Congreso del que está ausente su movimiento, Alianza PAIS (AP), y en el que el principal bloque es el del Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (PRIAN), de Álvaro Noboa. Correa, quien no presentó candidatos al Parlamento -aunque hubo algunas organizaciones políticas que si lo hicieron y aseguraban tener respaldo de Alianza PAIS- apuntó que para sacar adelante su Asamblea Constituyente, con la que pretende reformar en profundidad el Estado, buscará el consenso con todos los grupos, excepto con Noboa y León Febres Cordero, el líder del Partido Social Cristiano, a los que ha criticado duramente. Noboa, por su parte, ha apuntado que el país podría llegar a la guerra civil si Correa se empeña en sacar adelante la Constituyente aunque el Congreso se lo prohíba, según expresiones del multimillonario. Ya tiene apoyo En el Congreso, a Correa le han aparecido apoyos con los que en principio no tenía porqué contar, como el de los ex presidentes derrocados Lucio Gutiérrez y Abdalá Bucaram, sus adversarios ideológicos, que cuentan con sus respectivos grupos de diputados y han señalado que hay que darle un margen de confianza. También podría contar con los grupos socialdemócratas y de izquierda, pero entre todos difícilmente podrán montar una mayoría y, en cualquier caso, sería muy inestable y sujeta a los vaivenes personales que son frecuentes en la política ecuatoriana. Con lo que sí cuenta Correa es con lo que él considera un “mandato popular”, cifrado en la amplia ventaja de votos sobre Noboa, para justificar el ignorar al Congreso a la hora de convocar la consulta para instaurar la Asamblea Constituyente de plenos poderes, su principal promesa de campaña. En el campo internacional, Correa podría tener también dificultades, ya que se propone renegociar las condiciones de la deuda exterior y de las concesiones a multinacionales petroleras, además de que mantiene una relación tensa con los organismos financieros multilaterales. Dependiendo de cómo encare estos asuntos, podría llegar a pactos o ponerse en contra a Estados Unidos o la Unión Europea, que en principio lo han felicitado por su virtual triunfo y ofrecido su cooperación. Con los que en principio no debe tener problemas es con los países de América Latina gobernados por regímenes socialistas o del denominado nuevo socialismo latinoamericano, con los que Correa ha anunciado que buscará la integración a fin de formar un bloque que pueda tener fuerza en el concierto mundial.
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