Actualizado hace: 1 hora 52 minutos
editorial
El nuevo gobierno frente a Manabí

La estabilidad económica y social es prioridad para los ecuatorianos.

Sábado 02 Diciembre 2006 | 21:13

Adicionalmente el país espera que las tareas pendientes de la nación se ejecuten. Se debe impulsar el cobro a los grandes deudores de la banca cerrada, la devolución de los recursos a los perjudicados por el cierre de las instituciones financieras que aún mantienen estos problemas, el impulso de nuevos polos de desarrollo, la despartidización y moralización de la función judicial, del Tribunal Constitucional, del Tribunal Electoral. La nación también requiere la modernización del Estado, el pago de la deuda social, una distribución más justa de los recursos, la generación de empleo, la eliminación de la corrupción aduanera y petrolera, la ejecución de los grandes proyectos viales, hidrocarburíferos e hidroeléctricos, para impedir el negocio de unos pocos en perjuicio de los intereses nacionales. Manabí requiere exactamente lo mismo. Estas son las herramientas fundamentales para todo el país, para trabajar y crecer. Pero, además, la provincia requiere infraestructura para el desarrollo, un trato económico igualitario al de los centros urbanos que han tenido privilegios, una política de obras dirigida a impulsar los proyectos fundamentales, como el megapuerto y el aeropuerto internacional de Manta, el proyecto petroquímico de Jaramijó, el puente Bahía-San Vicente, el mejoramiento vial, entre otras iniciativas ofrecidas en campaña por el mandatario electo. Rafael Correa ofreció el Ministerio de Obras Públicas para un manabita. Ojalá y sean más ministerios. Aunque lo fundamental no está en las cuotas de poder, sino en la concreción de las ofertas de campaña. Los ministros son interlocutores válidos entre las regiones y el gobernante y pueden constituirse en gestores de obras. Pero lo principal es el trato justo para la provincia y la entrega de los recursos que permitan ejecutar los grandes proyectos. Para que esto sea una realidad, es necesario que a más de la experiencia y capacidad del ministro, sea un hombre o mujer de reconocida ética, que viva en Manabí, que sienta los problemas de la zona y mantenga el contacto con los ciudadanos de la provincia.
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